Por Eduardo Campos Sémeno

Por estos días llegó a mi casa junto con el ejemplar del periódico El Norte, un recordatorio-invitación para pagar el siguiente trimestre de nuestra suscripción que ya está vencida. Me llamó la atención que ese papel llevara impresa al final y con grandes letras la frase: “Gracias por apoyar el periodismo libre”.

Me pareció peculiar porque el periódico cuna del Grupo Reforma siempre ha sido financieramente exitoso, y nunca había visto que la empresa tuviera que recurrir a llamados “solidarios” —sociales o ideológicos— para que el público continuara con ese apoyo económico que significa una suscripción. Ni hablar, pensé, esta pandemia nos está pegando a todos en el bolsillo, sin excepción.

Pero hete ahí que casi de manera simultánea llega el ejemplar del sábado 30 de enero y entonces no tuve menos que modificar mi pensamiento sobre el tema, pues al ver la nota principal le dije a mi esposa: “Parece que lo que El Norte quiere es libertad, pero para odiar a AMLO y a la 4T, ¡Ja!”.

Y es que El Norte y Reforma exhibieron ese día una nota apoyada por dos “analistas” que dio cuenta de cómo ha caído el PIB de México y que en 2020 lo sitúan en -8.50 por ciento. Lo que me impactó es que la nota fue acompañada de una gráfica a ocho columnas que daba cuenta de los altibajos del PIB a través de los años, pero con una enorme raya roja que, como un río de sangre, se derramaba al logotipo del diario, entre la cabeza de la nota e incluso más abajo.

¿Habría alguna forma más dramática de presentar la información? Lo dudo. El Norte y Reforma desbordaron su tabla de datos, porque parecía que les faltaba Primera Plana para exhibir su repudio a la administración federal. Aquello, más que una gráfica, fue toda una declaración, un “statement”, un juicio y una sentencia aplicada a AMLO y a la 4T, reforzada por los analistas que criticaron la “inacción oficial”.

El “analista” de las palabras más duras se llevó la primera mención y el balazo o subtítulo, el “experto” que osó mencionar el impacto de la pandemia no sólo para México sino para todo el mundo fue relegado a segundo plano.

Y luego está la cabeza de la nota: “2020, LA PEOR CRISIS”, así todo en mayúsculas y sin verbo, contrario al estilo acostumbrado del diario. Ahí también hay intención política de donde cortar, ya que los números presentados dan cuenta de un récord —muy negativo, obvio— pero récord, no necesariamente una crisis. En México las crisis se asocian con la devaluación, la hiperinflación y el caos financiero, cosas que afortunadamente no han ocurrido (tocamos madera).

Pero, bueno, El Norte y los diarios del Grupo Reforma están en todo su derecho de preparar las notas que quieran y desplegarlas de la manera que más les plazca, a eso se le llama Libertad de Expresión.

Lo que yo quiero destacar en este artículo, y con las evidencias presentadas, es que eso de ejercer “periodismo libre”, como Reforma asume, para nada significa que estén haciendo periodismo imparcial, libre de ideologías o sin sesgos políticos.

Parece una obviedad, pero se me hace importante destacarlo, pues en los meses siguientes de lucha electoral sin duda habrá muchos y fuertes debates acerca de la libre expresión y de los intereses políticos que se mueven en el manejo de la información.

Cierto que el Presidente Andrés Manuel López Obrador no los quiere y les dijo: “Reforma, pasquín inmundo”. Pero a juzgar por la jiribilla y el despliegue que le dieron a la nota aquí reseñada, no nos equivocamos al decir que, en lo que respecta al Grupo Reforma, el sentimiento es mutuo.