Por José Jaime Ruiz

josejaimeruiz@lostubos.com

@ruizjosejaime

Diez días después de la reunión en el restaurante El Mirador de Juan Manuel Oliva Ramírez, exgobernador-Yunque de Guanajuato, con los candidatos del PRI medinista, Adrián de la Garza (Nuevo León) y Francisco Cienfuegos (alcaldía de Monterrey) se dio el banderazo de salida a la guerra sucia en contra de Clara Luz Flores Carrales, candidata de Morena / Juntos Haremos Historia a la gubernatura del estado.

Juan Manuel Oliva se doctoró en guerra sucia electoral hace algunos años, algunos panistas lo apodan “el Topo”, otros “el Fontanero”, porque desde la oscuridad se dedica a propagar aguas negras. El objetivo del PRIAN nacional lo expresó Oliva Ramírez en su reunión con los medinistas: “La democracia la vamos a lograr si logramos hacer un dique a Morena, concretamente. Necesitamos detener y quitar la mayoría a Morena del Congreso federal, necesitamos ganar gubernatura y el Congreso local, y por ello obviamente debemos ganar Monterrey”.

El exgobernador panista no estuvo en Monterrey para apoyar las candidaturas albiazules de Fernando Larrazabal para la gubernatura y de Yolanda Cantú para la alcaldía de Monterrey, estuvo para horadar a Morena, para hacerle un dique a Clara Luz Flores.

Rodrigo Medina, Adrián de la Garza y Francisco Cienfuegos podrían reflexionar no sobre la estrategia de Oliva Ramírez sino sobre su torpe manera de aplicarla: la reproducen en todo el país, por tanto, es pirotecnia inútil.

En rueda de prensa, la candidata hizo la denuncia: “Alertar a todos los ciudadanos sobre una supuesta vacunación falsa que se está llevando a cabo por mi persona. Sé y sabía perfectamente a qué me iba a exponer al estar en una contienda como ésta (….) ya se están atendiendo jurídicamente, se están atendiendo con un proceso que tenemos, todas las noticias falsas sobre mi persona que se han emitido”.

Víctor Romo, alcalde de la delegación Miguel Hidalgo, destruye el montaje de la guerra sucia:

Para trascender, el mensaje de la guerra sucia no sólo debe ser repetitivo, también mínimamente creíble o, goebbelsianamente, difundiendo propaganda que arraigue en actitudes primitivas, como el ansia de vacunación. Y, sin embargo, hay tiros que salen por la culata.