Por Félix Cortés Camarillo

…pues llevamos en el alma cicatrices

imposibles de borrar…

Álvaro Carrillo

Hace seis o siete años, cuando la candidatura de Rodrigo Medina a la gubernatura de Nuevo León andaba trastabillando, en su equipo se pensó en la opción de catafixear la oficina del gobernador por la de la presidencia municipal de Monterrey.

Surgió sin embargo un obstáculo: Rodrigo no vivía en Monterrey sino en el municipio de San Pedro. Su equipo ideó una maniobra simple: Rodrigo rentó una casa por el Camino al Diente, un sendero que conduce a los dominios de Alfonso Romo, hoy figura importante de la cuarta simulación, para aportar esa dirección como su domicilio. Documentación en mano acudió al Instituto Federal Electoral para que hiciese el cambio de los datos en la credencial para votar de quien sí sería a la postre gobernador del estado. Dícese que uno de los operadores principales de esta maniobra lo fue Francisco Cienfuegos, a la sazón director de comunicación social del anterior gobernador José Natividad González Parás. Todo es cuestión de memoria.

Traigo esos datos a mi memoria porque en vísperas de las elecciones de este año, Luis Donaldo Colosio, precandidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía regiomontana denunció la semana pasada una sucia maniobra para impedirle aparecer como candidato en las boletas, maniobra que estaría contando con la participación activa de la policía municipal.

El argumento para cortarle las ansias de novillero al hijo de Colosio, es que él no vive en Monterrey un año antes del 6 de junio como lo pide la ley electoral del estado. Aunque los datos de las credenciales para votar que exhibe así lo afirmen. La verdad, dicen unos “vecinos” que parecen salidos de las páginas de TV Notas, es que por su casa no se la ha visto con más de dos meses de antelación. El diseño y ejecución de esa triquiñuela, dice Luis Donaldo, es su probable adversario a la alcaldía regia por el PRI: un señor llamado Francisco Cienfuegos. Desde luego con la complicidad de Adrián de la Garza, todavía alcalde de Monterrey aunque licenciado y precandidato del PRI a la gubernatura de Nuevo León

Todo es cuestión de memoria. Francisco Cienfuegos, distinguido vecino de San Pedro, ha sido precandidato a las alcaldías de Guadalupe y Monterrey. O sea, de que tiene experiencia en este chapulineo residencial, la tiene.

Hace tiempo le comenté a un exgobernador de Nuevo León el sinsentido de que el área metropolitana de Monterrey siga siendo la conurbación de seis municipios en los que para pasar de uno a otro basta cruzar una calle. Debiere haber un sólo gran Monterrey, le dije. “Cállate los ojos”, me dijo en buen norteño. Se acabaría el ejecutivo estatal porque el alcalde de la capital tendría más poder que el gobernador del estado.

Pues eso.

PREGUNTA para la mañanera, porque no me dejan entrar sin tapabocas: ¿qué sabe Salgado Macedonio del presidente López que nosotros no sabemos?

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