Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

¿En qué momento el periódico El Norte se perdió en la sondeocracia? Hay variables que importan. La encuesta tiene sesgos, es inconsistente y, por tanto, poco creíble. Seamos groseros, las encuestas son como los bikinis: muestran todo, menos lo esencial. Aplaudiría si el estudio demoscópico no tuviera fallas editoriales.

Regularmente este medio de comunicación acompaña su estadística con la evaluación del presidente y el gobernador. ¿Por qué no publicaron el nivel de aprobación o rechazo de Andrés Manuel López Obrador y de Jaime Rodríguez Calderón? ¿La aprobación del presidente en Nuevo León contaminaba los resultados de la encuesta? ¿Y los líderes de opinión, capitanes y empleados de los capitanes? Para leer la encuesta hay que entender la línea editorial de Alejandro Junco anti-AMLO.

Alejandro Junco es un “cruzado” a favor de la transparencia y la rendición de cuentas, ¿cuáles son los convenios de publicidad que mantienen los candidatos, y sus cargos públicos –aún con licencia– con El Norte? Rodrigo Medina y Francisco Cienfuegos se ríen de la crisis económica y financiera del Grupo Reforma, de su incapacidad por mantener su planta de reporteros. ¿Cuánto le inyectó recientemente la administración de Monterrey al medio de comunicación? ¿Se nos puede informar, ya que es una empresa de interés público?

El periódico tiene un grave problema de credibilidad y de influencia. Si Adrián de la Garza se encuentra en “empate técnico” o “Adelanta Clara por un pasito…”, ¿la anterior línea editorial a favor de Luis Donaldo Colosio Riojas y en contra de los medinistas Adrián de La Garza y Paco Cienfuegos fracasó? En vez de disminuir, Adrián, según El Norte, avanzó. Si es así, el periódico ya no influye en la comunidad regia.

Ni percepción ni realidad. Qué lástima por Alejandro y su crisis. Así como existe política ficción, existen encuestas ficción, fakes o, para ser elocuentes, posverdades. Para Alejandro y su representatividad, la derecha capitalista de Monterrey, el problema no es Clara Luz, es López Obrador y su 4T.

Es muy difícil que Alejandro imponga la necesidad del voto útil anti-Morena. Hay muchos cadáveres en el armario del PRI medinista. Inclusive, sometiéndose a lo increíble, 80 mil votos de diferencia (tres por ciento de ventaja) no son negociables en ninguna mesa jurídica. Contra todos los pronósticos (no tanto, Junco tiene que salvar su empresa insignia) Alejandro le apuesta a Adrián de la Garza para la gubernatura de Nuevo León, pero desprecia a Paco Cienfuegos para Monterrey. Junco y la derecha pretenden una elección de dos (Clara Luz-Adrián), es imposible.

Seamos justos con la injusta encuesta de El Norte. Ni Samuel García, de Movimiento Ciudadano, está tan bajo, ni Fernando Larrazabal, por el PAN, está tan mediano. Le digo a Adrián que no se confíe de la encuesta ficción. Y sí, el equipo de Clara Luz debiera estar feliz: a pesar de Alejandro Junco y sus intereses siguen arriba. Quien lo entienda, Larrazabal o Samuel, desplazará a Adrián. Abril los espera.