Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Como los bueyes viejos, oyen el cencerro y se van detrás de él”

Triste, muy triste debe ser el soñar por largo tiempo con ser candidato a una alcaldía y al final tener que conformarte con el premio de consolación de reelegirte como diputado, por muy coordinador de bancada que seas, porque independientemente de quien gane la elección de gobernador y de si el legislador es capaz de repetir en su curul, una cosa es absolutamente segura: en el siguiente Congreso habrá cambio de coordinador.

Así Ramiro González, el ex priista coordinador de Morena, rumia su coraje y rabia por no ser el candidato de su partido a la alcaldía de Apodaca y tiene que buscar denodadamente la manera de llamar la atención para buscar la reelección, de ahí que se lance al vacío sin red protectora dando declaraciones que, si no dieran tanta risa, darían muchísima pena.

Y ahí lo tiene, que escuchó el cencerro y se dejó ir a perseguirlo sin reparar en detalles.

Al diputado por Morena nadie le avisó que ante la postura del Gobierno de Nuevo León de no aceptar un lote de vacunas anti-Covid por no cumplir con los parámetros de temperatura al momento de arribar a la entidad, el mismísimo Gobierno Federal a través del director del Cenaprece, aceptó públicamente que era verdad, que las vacunas protestadas por varios estados no cumplían con la norma marcada originalmente, aunque luego dijo que eran tan, pero tan, pero tan fregonas, que casi las podías meter cinco minutos al microondas y todavía jalaban.

Pero Ramiro dijo “de aquí soy”, se colocó la capa de defensor moreno y desde el Congreso exigió explicaciones de por qué habían rechazado las vacunas.

Y en la manada, siguiendo el cencerro, también se montó Mariela Saldívar, la ex naranjita hoy Morena que acusó al Secretario de Salud de politizar el tema de las vacunas al devolverlas.

Quienes terminan siendo exhibidos son González y Saldívar pues se aventaron como “El Borras” a acusar al Dr. Manuel de la O de politizar el asunto, sin saber que el titular de Salud estaba siguiendo a la letra el instructivo enviado por las autoridades federales en cuanto a la temperatura en que deben viajar y recibirse.

Con la salud no se juega y si el instructivo dice que tienen que estar en cierto rango, nunca más grados de los ahí marcados, simplemente las desechas por un error de manejo.

Me pregunto: ¿Se pondrían esas vacunas Ramiro y Mariela? ¿Se las pondrían a sus padres, parejas o familiares a sabiendas de que no estaban a la temperatura ideal? Hechos son amores y no buenas razones, dice el refrán.

Oyen el cencerro y como los bueyes viejos, se van tras él sin pensar.

ftijerin@rtvnews.com