Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Si no es el agua, es el fuego el que devora Nuevo León. Los desastres por tormentas tienen nombre, el Gilberto, el Alex; los incendios carecen de nombres, apenas estadística por hectáreas devastadas. Lo más probable es que el incendio que hoy consume la sierra de Coahuila y Nuevo León haya sido provocado, la negligencia también es un sustantivo incendiario.

Hay un desplazamiento de los pobladores originarios de la sierra. Han sido despojados por fraccionadores y por dueños de fin de semana. Las tierras ejidales han sido usurpadas, los compradores pagan poco, fraccionan y venden caro. El desastre de la sierra no empezó con los incendios, comenzó con los depredadores territoriales. La devastación por fuego tiene que llevarnos a reflexionar, primero, a la devastación territorial. Pregunta para joder al vecino: ¿cuántos ejidatarios han provocado incendios forestales?, ¿cuántos regios finsemaneros, inclusive por negligencia, han incendiado las montañas?

En el crepitar de la incandescencia todo se politiza. El candidato del PAN a la gubernatura, Fernando Larrazabal, aprovechó el apoyo electoral del gobernador Jaime Rodríguez Calderón y estuvo en el área siniestrada. Su narrativa, sin embargo, no puede ceder a este apoyo político. ¿Qué van a hacer sus adversarios electorales? Denunciar –como lo hicieron con la votación panista que lo eligió en un domingo a pesar de la pandemia– las facilidades estructurales que le brinda el Bronco a su campaña. Si se impone esta percepción sobre su ayuda a los damnificados, no crecerá en puntos porcentuales en las encuestas.

Para el Bronco fue imprescindible que la candidata de Morena, Clara Luz Flores, no llegara a entrevistarse con los damnificados porque podrían surgir líneas de investigación sobre el retraso en la respuesta de la protección civil en contra de los incendios e intereses oscuros de compradores y desarrolladores de terrenos. La confrontación en video de Clara Luz con los policías que le impedían el paso para llevar víveres e insumos a los afectados, ya está siendo aprovechada por su equipo de comunicación. ¿Su negativo en esta crisis? Que el presidente Andrés Manuel López Obrador fue quien “acabó” con el Fondo de Desastres Naturales.

Samuel García, quien llevaba un buen ritmo en su impulso contestatario, no aprovechó el primer momento del incendio para profundizar sus diferencias con lo que llama la vieja clase política. Samuel tiene una veta que hasta hoy no ha utilizado en el uso político de los incendios, porque bien puede irse en contra de la mancuerna de facto entre el Bronco y Larrazabal, criticar el protagonismo de Clara Luz o la inactividad del candidato priista a la gubernatura, Adrián de la Garza. ¿Su negativo? Su falta de timing, no basta con el acopio y repartición de víveres.

A pesar de la pandemia, la política electoral de Nuevo León 2021 es presencial. Si no se provocan eventos (sana distancia) o se participa en los incidentes, las candidaturas se in/visibilizan. Eso le pasó a Adrián de la Garza, quien fue superado en actividad por Larrazabal, Clara Luz y Samuel. Ruedas de prensa no bastan ya que obras son amores, no buenas razones. ¿Cómo se recuperará Adrián de su inmovilidad?

Este incendio es ya una tragedia nacional, no sólo le compete a Coahuila y Nuevo León. Si no se investiga su origen y se indicia a los responsables, una carga negativa estará en la espalda de las autoridades. La agenda de esta semana es el incendio. Quien mejor atienda esta crisis obtendrá mayor raja política. Aquí lo importante no son las semejanzas (acopio y ayuda a damnificados), aquí lo importante son las diferencias. Ya decía Franz von Baader que el crujido “precede a toda incandescencia, ya sea silenciosa o estridente”.