Por Francisco Tijerina Elguezabal.

“Es una enorme desgracia no tener talento para hablar

bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca”

Jean de la Bruyere

Muestra inequívoca de la pobreza de las campañas de los candidatos a la gubernatura de Nuevo León es lo ocurrido ayer con el trance entre los dos punteros al que tímidamente buscaron colarse dos de los que van abajo.

Del pleito entre Clara Luz (las damas primero) y Adrián muchos se ocuparán; yo quiero centrarme en la falta de ingenio, capacidad, argumentos, estrategia y contenidos de otros dos colados en el sarao: Fernando Larrazabal y Samuel García.

Y es que el pretender “colgarse” de la bronca en otro patio es síntoma claro de que son candidatos que viven de, por y para la coyuntura, que no saben hacer otra cosa que reaccionar ante lo inmediato, que carecen de agenda, que no tienen estrategia ni rumbo y que para ellos es más fácil montarse en la ola, que trabajar en serio.

¿Qué diantres tenían que estar opinando del pleito Larrazabal y Samuel?

Está claro que ayer lo dejaron todo, agenda, reuniones, recorrido, juntas y demás, para ponerse a grabar un mensaje hecho a la trágala, sin un guion estudiado, sin una escenografía preparada, sin un contenido definido, el punto era subirse al carro y estar en esa jugada, en la ajena, que no la propia.

Se olvidan que a muchos no les gusta el show y el escándalo y así tanto el panista como el emecista dejaron pasar la oportunidad de tomar los reflectores y portarse serios haciendo propuestas.

Todo esto nos viene a confirmar que ellos mismos se saben opacos, sin brillo, que no tienen ni el talento ni la capacidad de llamar la atención y por ello tienen que colgarse de la luz de los otros.

Qué pena, porque ambos aspiran a la mayor distinción que puede tener un nuevoleonés en el servicio público y su actitud nos deja claro que son copiones y que les faltan arrestos para poder emprender empresas con ideas propias.

¡Pobreza de campañas!

ftijerin@rtvnews.com