Por Javier Treviño.

@javier_trevino

Además de la elección de diputados federales, el 6 de junio vamos a elegir 15 gobernadores, 16 alcaldes de la ciudad de México y más de 1,900 presidentes municipales, junto con diputados de 30 legislaturas estatales.

Por lo que leo, no hay muchos candidatos que estén pensando en el futuro de sus ciudades. Y quisiera tocar un ejemplo que parecería demasiado futurista pero que está más cerca de nosotros de lo que tal vez habíamos imaginado. Nos enfrentaremos muy pronto a la entrada de vehículos eléctricos autónomos en el entorno urbano.

Durante los últimos tres años, la “Iniciativa de Políticas sobre Vehículos Autónomos” del Centro Taubman para el Gobierno Estatal y Local en la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard ha estado ayudando a algunas ciudades en Estados Unidos y en el extranjero a prepararse.

El profesor de políticas públicas Mark Fagan, Daniel Comeaux, de la Agencia Metropolitana de Planificación de Chicago, y Benjamin Gillies un experto que se enfoca en políticas urbanas y de transporte en Canadá, han trabajado con Boston, Toronto, Kansas City, Rhode Island, Buenos Aires y Detroit para ayudarlos a prepararse para los vehículos eléctricos autónomos.

La metodología que utilizan, parecida a la de nuestro @goblabmx, comienza con sesiones informativas sobre tecnología y políticas públicas, luego identifican objetivos, alternativas y recomendaciones. A través de sesiones de diseño, los servidores públicos de las ciudades analizan políticas relevantes y desarrollan e involucran una red más amplia de jugadores interesados para obtener mejores resultados.

Los nuevos funcionarios municipales y estatales en México deberían estar pensando ya en la llegada de los vehículos autónomos. Esta tecnología podría tener un impacto positivo al ayudarlos a abordar algunos de los desafíos de sus sistemas de transporte. Por ello se requiere pensar y planear hoy. Las ciudades deberían desarrollar proyectos piloto para probar desde ahora el uso de vehículos eléctricos autónomos.

En junio de 2016, Christopher Hart, entonces presidente de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) de Estados Unidos, predijo que los vehículos autónomos eventualmente disfrutarían de una adopción generalizada y serían la manera ideal de mejorar la seguridad vial.

En mayo de 2019, el Departamento de Transporte de Rhode Island y May Mobility comenzaron a operar una flota de 12 vehículos eléctricos autónomos de seis asientos, que se asemejan a autobuses en miniatura. Los vehículos estaban cargados con sensores, radar y LiDAR, una tecnología que utiliza luz láser para percibir el entorno circundante en tres dimensiones.

Aunque podían operar de forma autónoma, cada vehículo estaba provisto de un conductor de seguridad que podía tomar el control si las condiciones lo justificaban. Por ejemplo, la lluvia, los topes, los baches y los conductores agresivos podrían representar un desafío potencial que podría alentar al asistente a cambiar de operación autónoma a control manual.

El impacto de un servicio de tránsito automatizado

En nuestro caso, sería importante que quienes van a ser presidentes municipales estudien el impacto en la comunidad de un servicio de tránsito automatizado a pequeña escala, con la ayuda de expertos, el análisis de datos, consultores en diseño de políticas públicas centradas en la gente.

Así conoceríamos el impacto que estos vehículos pueden tener sobre la congestión en vialidades, el uso de aceras, los ingresos por estacionamiento. El despliegue de vehículos autónomos, con las políticas adecuadas, podría tener un impacto positivo en la movilidad, las finanzas públicas y el medio ambiente en las ciudades de todo el país.

Será un cambio transformacional. Los fabricantes de automóviles tradicionales ya tienen vehículos autónomos en las carreteras y hay empresas emergentes que ya los utilizan para compartir viajes.

5 acciones para prepararse hacia el futuro

Los investigadores de Harvard recomiendan cinco acciones que los líderes estatales y locales pueden ejecutar hoy para prepararse hacia un futuro con vehículos autónomos, vehículos colectivos y vehículos de reparto.

1. Fomentar la movilidad como servicio (Mobility as a Service -MaaS).

La movilidad como servicio es una idea relativamente nueva para consolidar la planificación y el pago de viajes en una plataforma, incluso cuando el desplazamiento puede requerir varios modos de transporte diferentes, como tomar un trayecto en metro y luego cambiar a un servicio de alquiler de bicicletas para el último tramo.

Para que MaaS funcione, los proveedores de transporte tendrían que compartir datos específicos y estar dispuestos a coordinarse más. Además, las ciudades y los estados deberían estar seguros de que MaaS funcionaría en su contexto particular.

2. Repensar el diseño de las aceras, los acotamientos y la asignación de espacios en las calles.

Diversas presiones, incluida la congestión del tráfico, el aumento de la demanda en el uso de las aceras y acotamientos, y la proliferación de vehículos de reparto y empresas que utilizan las plataformas digitales para servicios de transporte, están haciendo que los planificadores de las ciudades reconsideren el uso de las calles, los espacios de estacionamiento en acotamientos y aceras.

El espacio entre la calle y la acera se ha considerado principalmente para estacionamiento, pero cada vez más lo utilizan los conductores que realizan entregas o que recogen o dejan pasajeros, o se convierten en ciclopistas. Para determinar el mejor uso del espacio en la acera en un escenario en el que los vehículos automáticos se unirán a esta combinación, los responsables de la formulación de políticas primero deben trazar un mapa de calles y aceras, priorizar su uso, probar usos alternativos del espacio y elaborar un plan sólido para usar aceras, acotamientos y calles con mayor eficacia.

3. Gestionar y reducir la congestión.

El tráfico ya es un gran problema en muchas ciudades. Los gobernadores y alcaldes deben pensar y analizar los retos adicionales relacionados con la congestión antes de que los vehículos autónomos salgan a las calles en grandes cantidades, uniéndose a los vehículos de las plataformas, la micro-movilidad como scooters y bicicletas, los peatones y el transporte público.

Primero, deben entender muy bien los patrones de tráfico existentes y aprender de los programas implementados en el pasado. Después de definir los principios rectores, pueden desarrollar una estrategia de “precios de congestión”, enfocarse en mejorar el desempeño del tránsito y diseñar un piloto del que puedan aprender y luego escalar.

4. Establecer pautas y acuerdos para el intercambio de datos.

El intercambio de datos es clave cuando se diseñan estrategias de transporte y movilidad. Sin embargo, es un tema espinoso porque va al corazón de los problemas de privacidad y seguridad relacionados con los datos personales. El público desconfía de cómo van a capturar los datos los vehículos autónomos, tanto sobre conductores y pasajeros como sobre personas que son captadas por sus cámaras. Además, siempre hay dudas sobre la manera en que las empresas los utilizarán. Entonces, los servidores públicos responsables de transporte deben averiguar qué datos deben compartirse y desarrollar pautas estrictas para compartir.

5. Ubicar fuentes de ingresos adicionales.

Muchas ciudades cuentan con los ingresos de estacionamientos. Sin embargo, los servicios de viajes compartidos ya están reduciendo la demanda de estacionamiento y los vehículos automáticos solo se sumarán a este cambio en muchos lugares. Por lo tanto, se tiene que avanzar hacia nuevos modelos de ingresos. Habrá presión financiera que generará el uso de nuevas tecnologías.

En fin, más allá de los anuncios panorámicos y las bardas que no dicen nada, los candidatos a gobernadores y presidentes municipales deben empezar a pensar sobre los nuevos temas antes de que el futuro los alcance. Los ciudadanos quieren escuchar propuestas concretas que mejorarán su calidad de vida.

Fotografía: Besliu Diana / Unsplash