Por Federico Arreola.

@FedericoArreola

Si no queremos un enfrentamiento realmente peligroso entre el presidente de México y el árbitro electoral, no lo alentemos.

Ya bastante complicada está la relación entre la presidencia de nuestro país ejecutivo y el Instituto Nacional Electoral, como para, además, ponerles a competir en el terreno de la popularidad.

En las encuestas de Reforma el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene una aprobación de 61%.

Pero, según ese diario, sólo 58% confía en el titular del poder ejecutivo, mientras que el 68% confía en el INE.

Lo de menos son los números. Lo relevante es la intención.

Con la encuesta publicada este jueves, claramente lo que pretende el periódico propiedad de Alejandro Junco es restarle posibilidades de éxito al partido de AMLO, Morena, en el proceso electoral de 2021.

Se vale que un diario realice, cuando se le pegue la gana, periodismo militante.

Lo que llama la atención es el gasto enorme que implicó tal encuesta, de 1 mil 200 casos en vivienda.

Normalmente las encuestas que no buscan medir preferencias electorales se realizan por teléfono, un método mucho más barato.

Pero Reforma, que es una empresa con problemas económicos, se fue a lo caro.

Raro, ¿no?