Por Jorge Narváez.

@SoyJorgeNarvaez

La experiencia del ingeniero Alejandro Rodríguez, también presidente de Tigres, lo regresó a comandar al club por una presunta situación irregular cuando tomó el mando Miguel Ángel Garza, que hizo titubear el futuro del equipo. Ahora nuevamente el equipo pende de un hilo, y otra vez a causa de la falta de madurez de sus directivos en este caso de dos mauricios, Dohener y Culebro.

Tigres necesita un experto al timón, pero no en el mando de los entrenamientos, sino desde lo alto, desde el puesto más importante de Sinergia Deportiva, ese que ocupa don Alejandro Rodríguez. Desde ahí se desarrolla todo el funcionamiento del equipo, desde ahí comienzan los campeonatos. Ese puesto es la cara con Cemex para dar resultados positivos. Pero todo eso está a punto del colapso con la próxima salida de Rodríguez y desde la llegada de Culebro, que desde ya está haciendo un desastre en el equipo, comenzando con la salida de Ricardo Ferretti.

El viernes en la puerta 13, la prensa esperaba a los directivos para obtener más detalles sobre la salida de Tuca. Al acceso llegaron juntos Rodríguez y Culebro. Con una simple seña que hizo Rodríguez, dijo más de mil palabras y muchas interpretaciones. El aún presidente de Tigres, con sus manos, señaló a Culebro, dando a entender que él es quien estará próximamente al mando del equipo y ahora el vocero de este y otros temas. Pero, por otro lado, su acción se puede interpretar como “él fue quien detonó la bomba, él es quien debe solucionar el problema”.

Y vaya problema que provocaron los directivos felinos, pues ir a ventilar los problemas a la prensa es meterse en un laberinto sin salida. Lanzan la piedra y esconden la mano. Así fue el caso de Culebro. Pero de los errores se aprende y esperemos que para la próxima los problemas internos los solucione en su oficina

Ricardo Ferretti, dicen, tiene sus días contados en la dirección técnica. Se lleva en su historial los cinco títulos de Liga y el tan anhelado (por los Rayados) segundo lugar del Mundial de Clubes, por mencionar los logros más importantes. Hubo otros, pero esos forman más parte de la historia.

Al Tuca no le tuvieron paciencia ni comprensión. La afición no entendió su manera de jugar desde que regresó de Qatar, y la directiva no soportó que les exigiera algo que cualquier empleado pediría: trabajo, sólo trabajo. Era justo que le notificaran de manera clara las intenciones del club en un futuro, y si en esas intenciones no estaba incluido, pues era mejor decírselo a andarle prometiendo cosas que al final no le van a cumplir… y por una chifladura.

Adiós Tuca, Tigres te da las gracias y te despide por una puerta que no es tan grande como mereces.

Fotografía: Jaime Mar/ ONCE Diario