Por Jorge Narváez.

@SoyJorgeNarvaez

¿Incomparables o incontrolables? El pasado jueves los aficionados de Tigres se transformaron con la llegada del refuerzo Florian Thauvin en el Aeropuerto Internacional de Monterrey.

Sin ninguna preocupación a contagiarse de Covid-19 y sin alarmarse por los casi 11 mil muertos por el virus, cientos de hinchas se aglomeraron al exterior de la base aérea, cantando sin cubrebocas y abrazándose como si en su mundo estuvieran libres de cualquier pandemia.

En su permanencia de poco más de una hora, ninguna autoridad impidió que llevaran a cabo su recibimiento (recordemos que esa aérea es federal.) Mucho menos hubo un alto de la directiva, pues son ellos los primeros en incitar a la aglomeración. Quizá no convocan, pero dan “feria de más” al informar sobre el día y la hora exacta del aterrizaje del jugador.

Hubo un conato de bronca entre los animadores Libres y Lokos y un reportero de TV Azteca Noreste. Para ambas partes se subieron los ánimos, pues todos querían algo del francés. Unos querían la selfie y presumirlo en redes sociales; otros querían declaraciones para presumir su “exclusiva”. A las dos partes muchas sus madres les dirían “y ¿quién los trae ahí?”. Y muy cierto, los aficionados iban a tener la oportunidad de conocerlo al día siguiente en el estadio. Y así fue. Los reporteros estaban convocados para una rueda de prensa al día siguiente. Entonces fue innecesaria su presencia en el aeropuerto, que, dicho sea de paso, nadie cumplió su cometido. No hubo declaraciones, ni selfies.

Quizá para la prensa se entendía su presencia, pues se requiere tener imágenes y la narración para dar la noticia, pero nada justifica el desorden, incluso las chiflazones de unos al subirse a estructuras del aeropuerto con el argumento de tener una mejor vista.

Para otra ocasión la directiva debe de pensar mejor su logística y su responsabilidad con la sociedad. Puede haber contagios que se desarrollaron en esa reunión que puede terminar en muerte y eso quedará en la conciencia de los directivos junto con los llamados “incomparables”.

Fotografía: Karina González/ ONCE Diario