Por Francisco Tijerina Elguezabal.

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“Nada es fácil ni tan útil como escuchar mucho”
Juan Luis Vives

Luis Donaldo Colosio Riojas llega a la alcaldía de Monterrey en una situación inmejorable.

Sin grandes, ni siquiera muchas, promesas de campaña, Colosio estará al frente de la administración de la capital de Nuevo León en el que será su primer cargo ejecutivo y manejar el presupuesto y destino de la Sultana no es cualquier cosa.

Es Monterrey una ciudad harto complicada por ser el centro neurálgico de la metrópoli, del que entran y salen los principales problemas de la zona conurbada, en donde vive la mayor parte de los ciudadanos de la región y donde día con día confluimos.

Ciudad vieja que mezcla la modernidad con ancestrales problemas como su complicada movilidad, sus viejas redes de agua, luz y drenaje, sus siempre desgastados pavimentos, sus avenidas olvidadas, su centro que intenta despertar, pero no alcanza a hacerlo, y sus barrios que encierran peculiaridades.

Colosio llega con una estructura mínima que en su mayoría preferirá incorporarse al proyecto estatal de Samuel García por seis años que ir a trabajar con el compromiso de sólo tres años a Monterrey y la aventura de “a ver si se reelige”.

Movimiento Ciudadano no tiene muchos cuadros, de manera que tendrá que echar mano de talento externo que cubra las principales posiciones y es ahí donde Luis Donaldo tendrá que realizar la principal apuesta de su administración y tratar de no equivocarse en demasía al designar titulares de las áreas.

No soy quién para darle consejos al hijo de mi estimada Diana Laura, pero si de algo vale considero que debería escuchar con atención las recomendaciones que algunas personas cercanas le pueden hacer en estos momentos.

Tiene ahí a un Javier Treviño que por igual combina el conocimiento y experiencia de ser de ascendencia política, haber sido Secretario General de Gobierno y tener un brillante paso por la Iniciativa Privada. Él le puede ayudar a conseguir buenos prospectos que conformen su equipo de trabajo.

Tiene también ahí a esa increíble dama que es mi querida Tere García de Madero que cuenta con un enorme palmarés y que tiene una enorme sensibilidad y olfato para las cuestiones de la administración pública; su experiencia como alcaldesa de San Pedro puede y debe ser un soporte importante para decidir posiciones y responsabilidades.

Al final Colosio tendrá que confiar y comprender aquella vieja máxima política de “me podré equivocar al designarlos, más nunca al removerlos” y tener los arrestos necesarios para tomar decisiones a tiempo, porque el elemento clave aquí es el tiempo; tres años parecen largos, pero en realidad no lo son, porque se pasan volando.

Hay grandes expectativas y Luis Donaldo se juega su futuro político en la que ha sido la tumba de muchos otros que lo han antecedido. De su desempeño durante la siguiente administración dependerá su futuro y aquí no habrá segundas oportunidades a menos de que lo haga muy bien en el primer intento y de esta manera el pueblo decida reelegirlo y ahí, como aquel personaje de película: “al infinito y más allá”.

Todo es cuestión de que hoy se deje ayudar.