Por Baltazar Covarrubias

Las elecciones para gobernador de 2021 no dejan un buen sabor de boca en materia de participación ciudadana y representatividad, los números así lo indican, pero ¿qué hay detrás de la participación ciudadana?

Existen diferentes actores, factores e ingredientes en el contexto del pasado 6 de junio en la elección para gobernador, sin llegar a los extremos de ser resultadistas, el “haiga sido como haiga sido”, tanto en la política como en el fútbol es para la tribuna, no así para las áreas técnicas del blasón deportivo o político; después de una elección quedan los números, sus derrotados, derroteros y  las piezas de una vajilla rota.

La pasada elección confirmó lo que se anunciaba, la victoria de Movimiento Ciudadano, o mejor dicho, la victoria de Samuel García a la gubernatura del Estado de Nuevo León; como marco de referencia siempre quedará, no el pasado inmediato, sino el pasado 2015, elección en el que Jaime Rodríguez “el Bronco” obtuvo una victoria aplastante, no sólo contra sus adversarios, sino contra la partidocracia, quienes hasta ese entonces detentaban el poder de decisión sobre los espacios políticos. 

Si bien es cierto, en ambas elecciones se jugaba el mismo puesto, son distintas en sus contextos que con la ayuda de  los números y las variables sociales nos permiten interpretar la realidad y  visualizar el paradigma post electoral y los retos que hereda la victoria y la derrota de los distintos actores de esta contienda.

La condición de esta elección es distinta a la de hace seis años, primero tiene que ver con la pandemia y su largo confinamiento, los protocolos de salud implementados provocaron que algunas casillas abrieran muy tarde y acumularan votantes en espera, también, el proceso para votar era más lento que de costumbre, los cortes de agua en sectores de la ciudad y una cobertura mediática que se encargó de difundir no solo lo largo de las filas y lo tardado de los procesos, sino también la violencia que se presentó en algunos casos, todo esto contribuyó, de una u otra forma, en un importante descenso en la participación ciudadana que paso del 59% (2 millones 100) de la elección de 2015 al 51% (1 millón 900) de este 2021.

En 2015 fueron 10 candidaturas y solo una coalición, la de Ivonne Álvarez, quien también fue la única mujer en la contienda, en 2021 contendieron 7 candidaturas con 3 mujeres a la cabeza y donde se presentaron dos coaliciones, la del PRI y PRD y la que encabezó la candidata de Morena con el PT, PANAL y PVEM, es de destacar que dos partidos PANAL y PVEM construyeron alianza en 2015 con el PRI cuya abanderada fué Ivonne Álvarez y en 2021 lo hicieron con la morenista Clara Luz Flores, sin embargo, a pesar de que en este 2021 se presentaron tres candidaturas de mujeres a la gubernatura, se podría hablar de un retroceso, ya que en la contienda de hace seis años Ivonne Álvarez obtuvo el 24% y casi el medio millón de votos, en cambio las tres mujeres en la contienda de este año: Clara Luz Flores, Carolina Garza y Daney Siller apenas alcanzaron entre las tres candidatas el 15% (casi 300 mil votos), donde dos de ellas, Carolina y Daney, no llegaron al 1%.

Además hay que apuntar que en 2021 cuatro fueron contendientes serios a la primera magistratura del estado, en cambio en 2015 fueron tres, ocupando el cuarto sitio los votos nulos con el 2%  (41 mil votos), hoy el cuarto lugar, lo ocupó  la candidata Clara Luz Flores quien obtuvo el 14% (270 mil votos), este apartado es interesante porque nos deja una reflexión cuya hipótesis plantea que Clara Luz pudo haber recogido lo que tiro el Bronco, o simplemente recogió lo suyo que prestó en 2015 a quien hoy gobierna en Zaragoza y 5 de mayo, de todas formas, apoyos y votos que no recibió el PRI  de Adrián de la Garza que pudieron ser factor para la victoria,  votos también que dejaron a Samuel García sin la gobernabilidad que arropa el voto popular nutrido como en 2015 lo obtuvo Rodríguez Calderón. 

Otro dato que influye en el reparto de votos fue que en 2015 dos candidatos declinaron en favor del Bronco, Fernando Elizondo de Movimiento Ciudadano y Raúl Guajardo de Encuentro Social, para este  2021 solo se insinuaba el coqueteo entre panistas y priístas, donde algunos aseguraban que Fernando Larrazábal declinaría en favor del candidato de la coalición PRI-PRD, si bien es cierto, el PAN en este 2021 perdió 5% de su fuerza electoral, en comparación del 2015, pasando del 23% obtenido hace seis años al 18% que apenas alcanzó este año; en cambio, la fuerza del priísmo creció un 4% al contabilizar 28% de la votación que  contrasta con el 24% obtenido por Ivonne Álvarez en 2015; sería interesante saber si ese 5% que pierde el PAN migró al PRI y confirmar las teorías conspirativas que sonaba en pasillos y banquetas de las oficinas de la ciudad. 

También en esta elección por segunda vez consecutiva la candidata oficial fue una mujer; la ausencia de un delfín del gobernador independiente y los discursos del presidente orientaron el sentir popular y convirtieron a Flores Carrales en la candidata oficial, dejando claro que el enemigo habitaba en Palacio Nacional y no en el Palacio de Cantera cuando Álvarez García recibió el voto de castigo y  el Bronco obtuvo 1 millón de votos, cifra muy por encima de los 700 mil de Samuel García.

Estos datos nos lleva a la conclusión de que el Bronco no fue un fenómeno aislado como señalaban los representantes de los distintos institutos políticos, el voto ciudadano sigue haciendo  diferencia y castiga a los partidos tradicionales, el reto ahora es si Samuel García, el nuevo gobernador, podrá capitalizar ese voto ciudadano y convertir a su partido en una verdadera fuerza política.