Por Jorge Narváez.

@SoyJorgeNarvaez

Triste, lamentable, ¡hasta frustrante!, que la afición siga sin entender que el grito homofóbico puede traer consecuencias graves para la Selección Mexicana.

La FIFA anda con cero tolerancia y no se va a tentar el corazón para perdonar más actos de discriminación, toda vez que la afición mexicana siguió entonando el famoso grito “¡Eh puto!”, al momento del despeje de balón.

Es una acción muy evidente y ya los comisionados saben en qué momento parar antenas. Siempre se da cuando México va perdiendo y el portero se dispone a despejar el esférico. En ese momento la autoridad encargada, no el árbitro, se limpia los oídos y observa quién emite el grito.

Eso sucedió en los juegos del Tri-color en Estados Unidos, cuando enfrentaban la Nation League. Ese torneo molero tiene la Federación muy tensa, pues pagó más de un millón 300 mil y además jugará los siguientes partidos en el Azteca a puerta cerrada.

Quizá el castigo beneficie más que perjudicar. Por un lado, fue una multa económica ligera, esa cantidad no es nada para Federación y el castigo, bueno, sin afición se garantiza al 100 por ciento que no habrá grito.

Sin embargo, la FIFA quiere cambiar de forma a los mexicanos, y eso no va a suceder. Quiere educar, y no van a poder. Es una forma de ser del mexicano de hablar combinando palabras altisonantes y eso jamás cambiará. Para eso ocupa más que una sanción económica y un castigo. Necesita meterse a cada hogar y aplicar una estrategia que rendirá frutos en 50 años, no ahorita.

Ahora ¿los gringos no se expresan con palabras altisonantes?, ¿los argentinos?, ¿los alemanes?, ¿los rusos? Sólo los mexicanos están en la mira de la FIFA que no ha entendido, y no quiere hacerlo, que la palabra “puto” en ese contexto no es homofóbica. Alguien le pasó el chisme mal.

En fin, por lo pronto la Federación suplica de rodillas a la afición mexicana, sobre todo la que vive en Estados Unidos o que viaja al vecino país para ver los juegos, evitar el famoso grito para no ya no pagar más multas ni castigos.

La Federación de Fútbol tendrá que nuevamente que sacar una campaña estratégica para mandar un mensaje a la afición. Ya lo ha hecho en varias ocasiones y funcionó. Ojalá también se hubieran puesto pilas para otros temas… como el cuidado contra Covid-19. Otra epidemia que, como la homofobia, no es exclusiva de las canchas y los estadios, pero al contrario del SARS CoV 2, destruye a quienes no están contagiados. Una sanción de la FIFA tal vez podrá acallar el grito, pero no va a solucionar un problema que tiene qué ver con la concentración de los jugadores en la cancha, y no con las preferencias sexuales del portero. Ya inventará la raza otra manera de distraerlo.