Por José Jaime Ruiz

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No desistieron, pospusieron. Jurídicamente era inviable la promoción de quitarle al gobernador los nombramientos y remoción y/o prolongación en el cargo a los titulares de Agua y Drenaje, la Red Estatal de Autopistas, Metrorrey, Simeprode y el Instituto de Movilidad. No terminó la guerra, es un armisticio unilateral. El Extraordinario no daba para Ordinario. Los nuevos diputados tienen un mes para resolver o enterrar esa opción, antes de que el nuevo gobernador entre en funciones.

Hace un año, a principios de julio, en el Congreso del Estado se presentaron iniciativas para quitarle las atribuciones al gobernador para nombrar a los titulares de paraestatales. La discusión actual no es nueva. La promoción de reformas fue presentada por los coordinadores de las fracciones del PRI, Francisco Cienfuegos; del PAN, Carlos de la Fuente; de Nueva Alianza, María Dolores Leal; del PT, Asael Sepúlveda, y de la Independiente Progresista, Claudia Tapia, quien luego se retractó.

Como diputado local, Samuel García Sepúlveda promovió la separación del poder político del ejercicio administrativo, optó por darle más años a los titulares de organismos descentralizados y sugirió que los nombramientos no correspondieran al poder ejecutivo, consta en actas.

Samuel García no es un gandalla. Reducir la discusión del nuevo gobierno a los organismos descentralizados es un error. Como promovente y diputado local, el 16 de octubre de 2017, Samuel García destacó una iniciativa de ley sobre la Fiscalía General de Justicia. El espíritu de la iniciativa era, como en su propuesta del servicio profesional de los servidores públicos, separar la política de la administración.

 Ni súbditos ni empleados, no gandallas. Ese es el mensaje.

Los colegios de abogados en 2019 plantearon quitar al gobernador la designación de magistrados del Tribunal de Justicia para que, mejor, los designara el Congreso. ¿Qué dicen ahora de nombrar a los titulares de las paraestatales?

Alguna vez Samuel García mencionó que ya no es negocio entrar a la política para ser corrupto, ¿le creemos?