Según cifras de la Fiscalía General de Justicia en el Estado, se registraron un total de 4 mil 426 denuncias, contra las 2 mil 622 del año anterior.

Con un aproximado de 5 mil 311 casos reales, el robo de autopartes en Nuevo León registró un incremento de hasta el 89 por ciento en el último año.

Javier Robles, Director de Relaciones Públicas de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial, indicó que según cifras de la Fiscalía General de Justicia en el Estado, se registraron un total de 4 mil 426 denuncias, contra las 2 mil 622 del año anterior.

Sin embargo, a ellas debe sumarse también la cifra negra de personas que no denuncian.

“El robo de autopartes en Nuevo León se incrementó un 69% anualmente, no obstante, debido a la falta de cultura de la denuncia en la entidad, al menos un 20 por ciento de estos delitos no se contabilizan, lo que significa que la cifra real es de al menos 89%”.

“Se registraron un total de 4 mil 426 denuncias, en comparación con 2 mil 622 denuncias del año anterior, según datos de la Fiscalía General de Justicia estatal. Considerando este 20% adicional, el aumento de robo de autopartes corresponde a 5 mil 311 casos reales perpetrados en un año”, expuso.

De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre 2015 y 2019, la cifra se triplicó al llegar a 20 mil 186 denuncias.

Explicó que este delito se cataloga como equiparable a robo de vehículo, y se incluye dentro de la sección de robo simple.

Apodaca, Cadereyta, Escobedo, García, Guadalupe y Juárez, son los seis municipios de la entidad con mayor índice en este ilícito, donde se han identificado  “zonas calientes” o “cuadrantes” en los que se comercializan principalmente llantas, rines, espejos laterales, faros, parrillas y fascias.

Las autopartes robadas que más se venden son las de los automóviles tipo sedán, principalmente de la marca Nissan y Chevrolet, en tanto que los que menos se roban, dado a que su comercialización es más difícil, son las de vehículos clasificados como Premium.

Lo anterior toda vez que los afectados, al contar con seguros que cubren este tipo de daños,  no acuden a esos “cuadrantes” a comprar piezas.

“Mientras tengamos la cultura de acudir con la mafia de las autopartes, que de antemano se sabe que son robadas, este delito no va a disminuir, porque quienes las comercializan tienen un mercado muy extenso que les deja millones de pesos mensualmente”, agregó Robles.