Por Félix Cortés Camarillo.

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Si yo te bajara el Sol,

¡quemadota que te dabas!

Chava Flores, La Interesada

        Estamos a unos días de un doble fenómeno de gran importancia para la vida política de nuestro país. En la antigua Grecia, en donde se inventó la democracia, había más que menos un medio millón de habitantes. Los varones, no esclavos, tenían derecho al voto. Los romanos, que llegaron a civilizar a los griegos y a escribir el derecho que hoy mayormente nos rige, inventaron los dos formatos de la expresión ciudadana: el referéndum y el plebiscito.

       Como su nombre lo indica, el referéndum era simplemente un refrendo a una decisión ya tomada por el poder en turno, modificando alguna de las reglas de conducta, en favor o en contra. El plebiscito era más importante, porque era la expresión de la plebe. Plebis es un término obvio; scitum quiere decir decreto o mandato.

      En esa Roma se inaugura la democracia semi directa; la opción de los -repito- ciudadanos, era el sí o el no, y los resultados podían ser vinculantes, si el número de votantes superaba a cierto número o consultivos si no lo fuere.

     Al presidente López le metieron en la cabeza que tenía que hacer un ensayo general de su permanencia en el poder omnímodo, así fuera en mera presencia, por interpósita persona o por vía del golpe de Estado, en una especie de plebiscito. La confusa pregunta a la que tenemos que decir el primer día de agosto es o no, se traduce a si estamos de acuerdo o no a que se aplique la ley. El tema es si se debe perseguir y consignar a los funcionarios del gobierno mexicano del pasado que han violado la ley o no.

  Pinche pregunta. La mayoría de los mexicanos sabe que los delitos presuntos de los ex presidentes de México han prescrito. El resto son minucias. O mamadas.

Mejor no te bajo el Sol, ni la Luna o las estrellas pa´que no te pase nada.

      ¡Habas!

PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapaboca): Pegasus, dice la prensa norteamericana, tiene en sus archivos miles de grabaciones subrepticias de llamadas telefónicas de periodistas, políticos y ciudadanos mexicanos para informarle a los instrumentos represivos del poder. Pegasus es un sistema de espionaje desarrollado y operado por una empresa de Israel que le vendió en muchos millones el servicio al gobierno de México cuando el señor Genaro García Luna era el chanchomón de la seguridad de nuestro país. Se lo regalo, señor presidente, para que usted lo saque en la próxima mañanera que le convenga.