Por Obed Campos

La chava se llama Viridiana Lorelei y, como dicen los jóvenes, neta que hay que quitarse el sombrero con ella que, sin ser una recalcitrante morenista, ha venido a darle un soplo de aire fresco al partido, tan maltratado y alicaído en Nuevo León.

Honor a quien honor merece, y lo digo con mención especial, ya que del capítulo Nuevo León de Morena , desde el 2015 que empezó a dar señales de vida aquí en la región solo se escuchaba pleitos, pleitos y más pleitos, pero lo peor, pleito entre los mismos y cero organización.

Más bien parecían una banda de filibusteros que los miembros de una asociación política y así se comportaban.

Cabe destacar que por primera vez ya como partido realmente organizado, en el estado (porque le duela a quien le duela, Morena es el partido más fuerte del país) por fin se le vio un evento de nivel con la capacitación que les dio a sus pocos ganadores del 2021.

Esto es fundamental y en cualquier organización que se precie de ser seria, lo hacen de siempre, como en el PRI y el PAN y de algo sirve, pero el partido del presidente López jamás lo había hecho.

Por eso es de resaltar el papel de Viridiana Lorelei, quien llegó de la Ciudad de México como delegada al Comité Estatal en sustitución de Berta Puga, la cual en su paso por la entidad sólo sirvió para dos cosas, para nada y para nada.

Que fue “pior, sí, pior”, que la anterior dirigencia, y para muestra un botón: excepción de esta chica de Anylu Hernández, hoy diputada local electa, en seis años no se les vio nada de nada.

Y hay que remarcar que si llegó Anylu no fue por el trabajo de Morena como partido, sino gracias a los resultados del trabajo de Abel Guerra y Clara Luz Flores, quienes cosecharon muchos votos en Escobedo a base de gastar suelas, y la llevaron a ganar en ese distrito local.

Pero como le decía, luego luego se vio la mano de Viridiana Lorelei cuando ofreció la capacitación que dieron a sus regidores, alcaldes y diputados locales electos y esto muestra que al fin los morenistas se pusieron las pilas, ya que en el 2018 con el efecto AMLO simplemente sus ganadores dieron risa en todos lados, salvo dos excepciones bien claras, Guillermina Alvarado y Santiago González… Del resto mejor ni hablo, por eso les fue como les fue, y como dijo la canción, tomaron la nave del olvido.

Se acuerdan cuando sus diputados locales fueron los que más pena ajena dieron, que se brincaron de un partido a otro y de sus resultados no hay nada que destacar, pues así estuvieron todos los demás, ninguno representó bien a la 4T.

Pero volviendo a lo de la capacitación, me tocó ver a los exponentes y siento que eso le dio realce a sus 3 días que duró el curso, aunque hay que aceptar que tristemente ninguno es sangre morenista morenista, lo cual es imposible de lograr porque pocos tienen experiencia y los que la tuvieron en el 2018, pues qué les digo, por eso las mesas estaban llenas de ex panistas, ex priistas, ex perredistas pero pues cómo le hacen y de dónde sacan a gente con experiencia. Aparte hay que reconocer que aunque vienen de otros partidos, estas gentes saben de organización, disciplina y le darán a Morena una mejor proyección en el estado.

Pues este es el momento en que Viridiana debe prepararse para el 2024 y buscar no sólo que Morena siga en el poder, sino que el 2022 deben respaldar a su presidente en las elecciones de para ver si el pueblo quiere la revocación de mandato.

La chamba de Viridiana en Nuevo León va viento en popa, pero solo faltó que se hiciera público y que los medios estuvieran presentes aunque sea al final de los eventos para esparcir más información… a esto se le llama organización.

Así Viridiana se lleva una palomita o una estrellita en la frente y Morena nacional debe saber esto, y ojalá no se deje llevar por las malas lenguas de los mismos de siempre, porque su tarea es construir un capítulo fuerte del Movimiento de Regeneración Nacional, el cual a nivel local está más destrozado que como quedó el Río Santa Catarina luego del Huracán Gilberto.

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