Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar,
pon las tuyas a remojar”
Refrán popular


Mientras en Estados Unidos, donde 49.1% de la población total está vacunada, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) darán marcha atrás y volverán a recomendar que todas las personas, inclusive aquellos que ya están vacunados, utilicen cubrebocas en espacios cerrados en las zonas del país más afectadas por el virus, según información de fuentes oficiales, dice una nota del portal LatinUs, en Monterrey algunos viven una realidad distinta.

Desconozco los niveles de estudios o grados académicos que pueda tener la señora Argelia Montes, una “activista” (subrayo las comillas), que de andar manifestándose a favor y en contra de políticos pasó a quejarse del transporte urbano y de ahí pegó un triple salto mortal inverso con machincuepa incluida, para promover y defender el uso de dióxido de cloro como solución al Coronavirus y ahora tiene rato protestando contra el uso del cubrebocas.

Cuando en Estados Unidos meten reversa y ordenan que en las zonas de mayor contagio de la nueva variante “Delta” del virus las personas usen cubrebocas en espacios cerrados, incluidos los ya vacunados, aquí tenemos a alguien que les quiere llevar la contraria a los especialistas de todo el mundo.

Los números no mienten, ayer se reportaron en Nuevo León más de mil contagios en un sólo día y el virus está atacando principalmente a aquellos que no han sido vacunados, es decir a los más jóvenes; si no tomamos medidas extremas esto se puede salir de control y de nueva cuenta estaremos rozando ese aterrador umbral de saturar la capacidad hospitalaria.

No sé si doña Argelia viva en otro planeta y sólo venga al mundo terrenal en horario de oficina, pero aquí cada vez son más las personas cercanas y conocidas que caen al contagiarse del mal; incluso los ya vacunados corremos riesgo.

La señora sustenta su hipótesis argumentando “el sentido común”, diciendo que no es sano el respirar las exhalaciones que nosotros mismos hacemos, sin embargo me parece de mucho más lógica que su frágil idea el hecho de que hasta el momento no he sabido de nadie que se enferme siquiera por respirar con cubrebocas.

Es lógico y está científicamente demostrado el hecho de que los virus mutan y se vuelven más resistentes, ¿por qué la terquedad de aferrarse a algo que no tiene razón de ser?

Conozco personas de diferentes estratos sociales y niveles educativos que hasta hace poco estaban convencidas de no vacunarse; no sé si ante las nuevas evidencias hayan cambiado de parecer. Al final es su decisión de cómo enfrentar una situación que nos vino a cambiar la forma de vivir a todos.

Pero si de algo estoy convencido es que si los gringos te dicen “ponte de nuevo el cubrebocas en espacios cerrados” hay que hacerlo, no importa si estás vacunado o no; ese bicho te pega en función de cómo encuentre en ese momento a tu organismo y tus defensas y nadie está exento de una complicación que derive en la muerte.

A nivel nacional tan sólo ayer se reportaron 17 mil nuevos casos de infección y más de un centenar de hospitales ya se encontraban saturados de pacientes por Covid. ¿Qué gana o qué pretende una “activista” con protestas así? ¿Cargará en su conciencia la muerte o el daño que provoque a los que le hagan caso?

Alguna autoridad debería exigirle que quienes le sigan en sus ideas firmen un documento en donde renuncien a la atención médica junto con todos sus familiares y que sean inscritos en un sitio web en donde públicamente se puedan ver sus nombres para que sus compañeros de trabajo y vecinos se enteren que pueden ser un foco de infección ambulante. La idea servirá para, en caso de que algunos de ellos dejen de existir, le hagan un recuento a la mujer por su genial propuesta y alguien actúe en consecuencia.

ftijerin@rtvnews.com