Por José  Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Una cosa es ser triunfador; otra, triunfalista. Samuel Alejandro García Sepúlveda ganó las elecciones en Nuevo León. Su victoria en las urnas es inobjetable; su triunfo en los tribunales, impugnable. Fue electo por los nuevoleoneses y, sin embargo, la euforia lo sobrepasó. Ingenuo, cabildeó hacia el norte del país, no en el centro de México.

El sueño californiano de “tropicalizar” en Nuevo León Silicon Valley y un tren de aquí a Texas, se diluyó con la realidad del presupuesto federal para Nuevo León. Lo más que obtuvo, dadas las relaciones de los dueños del Pollo Loco en el estado de la estrella solitaria, fue la vacuna transfronteriza, un evento pírrico avalado por Cemex y Senda que inocula a un porcentaje mínimo de la población nuevoleonesa.

Sin cabildeo no hay ganeo y ya ni llorar es bueno, como lo hace el diputado federal panista, Víctor Pérez: “Es verdaderamente lamentable cómo los municipios quedan siempre relegados. El presidente siempre que viene a Nuevo León nos dice una cosa y en los hechos nos está diciendo que no le importamos como estado”.

Al presentar sus fantasías animadas de ayer y hoy, Samuel Alejandro aseguró que la entonces secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y después el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, avalaron sus proyectos.

“Fue un diálogo de construcción, le regalé al presidente mi Plan de Gobierno, que incluye a los proyectos estratégicos que Nuevo León requiere (…) La noticia histórica es que el tren suburbano que va desde García hasta Apodaca contará con el apoyo del gobierno federal… hubo mucho interés por el Puente Colombia, (que requiere la construcción de la carretera La Gloria-Colombia), así como la carretera Interserrana”.

Fue tanto el interés de López Obrador en los proyectos de Samuel Alejandro que olímpicamente los despreció: ni tren suburbano García-Aeropuerto, ni carretera Interserrana, ni estudios de tren Monterrey-Saltillo, ni estudios de tren Monterrey-Nuevo Laredo, ni carretera Gloria-Colombia, ni adquisición de 12 vagones remanufacturados, ni planta potabilizadora en Montemorelos, ni rehabilitación en la presa El Cuchillo.

El presupuesto federal para Nuevo León es un presupuesto social para el agua y la salud. ¿Qué hará ahora Samuel Alejandro? ¿Salirse del Pacto Fiscal? ¿Cumplir esa promesa de campaña?

En política los entusiasmos deben ser sobrios; la euforia, contenida. El triunfo legitima, el triunfalismo destroza.