Por Francisco Tijerina Elguezabal

“La sociedad no es una enfermedad, sino un desastre. Es un milagro estúpido que consigamos vivir en ella.” // Emil Cioran

A la gravísima situación del Monterrey metropolitano que en poco tiempo ha visto crecer su población con el arribo de miles de sudamericanos que han optado por dejar el “sueño americano” para instalarse en “la realidad regiomontana” y se han convertido en regios adoptivos, viviendo en donde pueden y comiendo lo que consiguen, hay que agregar la repentina llegada de cientos de haitianos camino a la frontera.

El asunto es un problema difícil por donde se le vea y el punto es que mientras se encuentran soluciones y se toman decisiones los haitianos, junto con los otros migrantes, están aquí y requieren de atención y espacios para vivir.

En tres días arribaron a la Casa Indi que da apoyo a inmigrantes 900 haitianos, pero su movilización continúa y cada día llegan cientos más. Ante las medidas tomadas por el gobierno de Estados Unidos algunos de ellos han dicho que prefieren quedarse aquí por un tiempo y esperar a que cambien las condiciones en la frontera o encontrar una forma menos riesgosa de cruzar y ser deportados.

Pero todos ellos necesitan espacios para dormir y alimento; ayer en la TV daban cuenta de nacimientos de bebés cuyas madres alumbraron en Monterrey en su paso a los Estados Unidos.

¿Quién los procura? ¿De dónde sale un presupuesto para atenderlos? ¿De quién es la responsabilidad? ¿Qué hacer con ellos?

No se trata de un problema teórico o de una simple hipótesis, es una realidad con la que ya nos enfrentamos y dentro de unos cuantos días volveremos a ver llenos los cruceros de extranjeros pidiendo limosna, pero ya no serán los hondureños con su bandera enmicada en el pecho, sino personas de color llevándose la mano a la boca y extendiendo su palma hacia arriba pidiendo unas monedas; son familias completas, hay mujeres y muchos niños.

Aquí lo importante no es buscar culpables sino soluciones reales y prácticas; no podemos como sociedad darles albergue permanente, porque fomentaríamos su llegada y el asunto crecería en forma exponencial, de suerte que todos los niveles de gobierno, las organizaciones civiles y la sociedad en su conjunto tenemos que pensar rápido y encontrar soluciones inmediatas si no queremos que otro tipo de problemas más graves nos comiencen a inundar.

ftijerin@rtvnews.com