Por Francisco Tijerina Elguezabal

“La mejor estructura no garantizará los resultados ni el rendimiento.
Pero la estructura equivocada es una garantía de fracaso.” // Peter Drucker

La estructura propuesta por Samuel García para conformar su equipo de gobierno tiene lógica y sentido, ya lo había comentado antes, sin embargo el gobernador entrante deberá poner suma atención en la manera en que las distintas dependencias interactúen entre sí y en la comunicación que mantengan hacia la superioridad.

Es racional el tematizar las áreas de trabajo y agruparlas, además de acortar los tramos de mando y optimizar los flujos de comunicación y toma de decisiones en un número limitado de personas, sin embargo toda esta teoría puede caer por tierra si se descuidan “forma y fondo”, ya que recordemos que no solamente hablamos de gobierno, sino también de política y en ella los egos y las competencias difícilmente se aplacan.

Lo señalamos con anterioridad, lo intentó Sócrates Rizzo en su momento y aunque hubo avances significativos, el desgaste al interior del gabinete era cada vez más evidente y muchas veces se tenía que invertir más tiempo en deshacer los pleitos que en impulsar planes, proyectos y programas, ya que en la hoguera de las vanidades todos querían tener su reflector individual.

Suena lógico, pero siendo tan buenos en sus áreas de competencia, a muchos les costará trabajo adaptarse a tener un superior y no reportarle directamente a quien los invitó a participar en el gobierno.

El modelo exige a las cabezas de área ser total y absolutamente ejecutivos y transparentes; a dejar atrás filias, fobias e ideas preconcebidas para convertirse en puentes por los que fluya la información en dos vías; al mismo tiempo y en aras de la eficiencia, deberán jerarquizar y tomar decisiones, poner orden en sus equipos de trabajo y priorizar los temas para informar al Gobernador con oportunidad y claridad, además de conseguir apoyos y aprobación para las dependencias a su cargo.

No es tarea nada sencilla porque se trata de romper con esquemas e inercias, con usos y costumbres para imponer una nueva forma de hacer gobierno.

Al mismo tiempo y dado que no pueden detener la marcha de la máquina, deberán tomar en consideración la experiencia de los servidores públicos de carrera, esos que de verdad arrastran el lápiz y se conocen los trámites, leyes, obstáculos y procedimientos de cada actividad. Llegar rompiendo moldes y desechando todo lo anterior es un error que puede tener fatales consecuencias al provocar pasos en falso que deben recomponerse con la lógica pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo.

Suena bien en la teoría, se aprecia mejor en el papel, sin embargo el elemento humano será el factor decisivo que haga de este un modelo de éxito. Es fundamental que el gobernador y su equipo cercano logren convencer a los integrantes de todo el organigrama de las bondades y beneficios de esta estructura y que todos la hagan suya para que pueda funcionar como reloj de precisión.

Tarde o temprano hará su aparición la política y comenzarán las patadas por debajo de la mesa, los celos y los ataques, los chismes y filtraciones, la lucha por el poder. De la manera en que Samuel García pueda tener los controles desde la cabina de mando y sobre todo las alertas que le indiquen situaciones de riesgo, dependerá el éxito de su empresa.

ftijerin@rtvnews.com