Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.” // Henry David Thoreau

Habría que pedir atenta, humilde, pero sobre todo encarecidamente a los alcaldes que hoy llegan y sus funcionarios, así como al gobierno estatal que lo hará la semana entrante, que por caridad del Señor no lleguen a sus cargos pretendiendo borrar todo lo anterior de un plumazo.

Imponer un sello propio no es cuestión de una acción o de un día, es un proceso largo y complicado que requiere de tiempo y sobre todo de persistencia para afianzarse y quedar marcado. No se modifica la imagen o la percepción con el simple cambio de un logotipo o emblema, de un slogan o frase, para que el cambio surta efecto tiene que demostrar una real y verdadera modificación y que esta sea percibida por los ciudadanos.

Por favor, por piedad, no llegue cambiando de lugar escritorios, sillas y sillones, ni ordenando una remodelación completa. Lo primero tiene una razón de ser y destruir y reconstruir por la simpleza de pretender imponer una percepción tiene un alto costo para la ciudadanía.

Antes de ordenar modificar un procedimiento técnico o administrativo, verifique el por qué se realiza así y pregunte a los servidores públicos, sobre todo a los que tienen mayor antigüedad, el por qué las cosas son así y si consideran que se puede hacer algo para hacerlo más eficiente; no lo haga, por favor, por el simple hecho de pretender imponer su sello o marca personal.

Cruce el umbral de esa, su nueva oficina, con una mente abierta, sin ideas preconcebidas, hágalo atento y con la mejor disposición de escuchar y aprender; si le dedica varios días a comprender las dinámicas y flujos tendrá mayor claridad de ideas y podrá sopesar lo que puede ser mejor para su labor.

Cambiar por cambiar no es bueno, porque hay que recordar que buscando cambiar para mejorar, se puede cambiar para mal.

Las grandes transformaciones son producto de la inteligencia, no de un simple plumazo.

ftijerin@rtvnews.com