Víctor Martínez y José Jaime Ruiz conversan sobre el gabinete de Samuel García Sepúlveda. Finalmente, revisan el papel que tendría la primera dama, Mariana Rodríguez.

En conversación con Víctor Martínez, los periodistas se plantean preguntas sobre el rumbo del nuevo sexenio. Particularmente, respecto al gabinete de Samuel García y el involucramiento de su esposa, Mariana Rodríguez, en un amplio espectro de las funciones públicas. De acuerdo con José Jaime Ruiz, es un error darle a Mariana Rodríguez una oficina más allá del DIF, pues haber sido parte fundamental de la campaña no es equivalente a estar dentro del Gobierno, además, habría que revisar si García podría caer en nepotismo.

Por otra parte, las capacidades de Mariana dentro de la Secretaría inaugurada específicamente para ella, podrían estar «a la par» del gobierno de García Sepúlveda. Hasta el momento, coinciden, no han existido primeras damas así de involucradas en las políticas públicas, sería un rol nuevo en la historia de Nuevo León. Sin embargo, está el peligro latente de caer en el error del «tráfico de influencias». Sería difícil, considera José Jaime Ruiz, que un funcionario pueda darle un «no» a la esposa del gobernador. Ambos periodistas hablan de co-gobernación o vice-gobernación, algo que Ruiz define como «meta constitucional», o bien, un riesgo innecesario para Samuel.

¿Habría sobre exposición, tendría peligro de perder popularidad tras un error? «Estar en el escaparate abre la geografía política», apunta José Jaime Ruiz. Pero las aspiraciones de Mariana, quizá vayan más allá. De acuerdo con los periodistas, «no se está trabajando para el presente, sino para el futuro».

Respecto al Gabinete pro empresarial de Samuel García, se enfatiza que está haciendo de lado la posibilidad de la inversión social. Por otra parte, repetir a Carlos Ibarra o Aldo Fasci, sería repetir los errores del pasado. Quizá no sea la mejor jugada.