Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Para crear debes ser consciente de las tradiciones, pero para mantener las tradiciones debes de crear algo nuevo.” // Carlos Fuentes

Disfruto mucho de la modernidad y en ese sentido me siento privilegiado de haber podido vivir de cerca muchos de los cambios que ha tenido la humanidad en los últimos tiempos.

Soy de la generación que nació con la llegada de la TV a Monterrey y vivió el esplendor de su producción local, su paso al color y ya trabajando en ella viví la época en la cobertura de noticias en exteriores se hacía en película de 16 milímetros, me tocó la llegada de los primeros equipos portátiles, los diversos formatos de video-tape, traje (lo digo con orgullo) las primeras cámaras Betacam a la ciudad y así muchas cosas.

He vivido el Internet a plenitud y he tenido la oportunidad de trabajar con avances computacionales que nos facilitan la vida. Trato de estar al día en nuevas tecnologías y créame que no es sencillo.

Sin embargo añoro las viejas tradiciones de nuestra tierra.

Hace poco comentaba con un amigo que hace años, durante las fiestas patronales en Santiago, era común que se dieran torneos de “Chiva colgada” y “Gallo enterrado”, en los que los jóvenes jinetes de la región se disputaban premios y el reconocimiento de la comunidad.

Ambas suertes, pero sobre todo el “gallo enterrado”, requerían de una enorme destreza y una gran fuerza por parte de los jinetes que las practicaban para descolgarse de su silla, apoyarse en un solo estribo y rozar el suelo con la mano diestra para sacar de la arena al dichoso gallo.

Le decía a mi amigo que a fin de que estas viejas prácticas no se perdieran en el olvido, sería sensacional el organizar demostraciones de aquellas suertes campiranas y que a fin de no violentar a los protectores de animales, podrían hacerse con chivas y gallos simulados.

Me encanta la modernidad, pero añoro aquellos tiempos de convivencia y diversión de todo un pueblo alrededor de un evento en el que podía participar quien lo quisiera, siempre y cuando tuviese además de un caballo, el valor y condiciones para hacerlo.

Ojalá y esas tradiciones se puedan recuperar, aunque sea a nivel de demostraciones.

ftijerin@rtvnews.com