Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Como gobernador electo, Samuel Alejandro García Sepúlveda empezó pésimo: sus relaciones con el Legislativo lo deterioraron, novatez y pendejez jurídica lo exhibieron. Tuvo que cambiar, un golpe de timón necesario, transitorio, y las cosas fluyeron. Ayer domingo me agradó el desenfado, el outfit, tenis, mezclilla y camiseta. La investidura no tiene que ser sepultura. Vemos a tantos políticos demacrados, encorbatados, listos para la horizontal de la tumba y sin epitafio.

Yo, que soy tan crítico de Samuel Alejandro, no tengo empacho en decir que me agrada esa frescura, esa desenvoltura. Samuel Alejandro es un fan de John F. Kennedy, su vestimenta lo acerca más a John John, el hijo, quien logró como editor una publicación memorable, “George”, cuando se refería a ese centro de poder llamado Washington DC.

A Samuel Alejandro le cayó la gubernatura por oportunidad. Luis Donaldo Colosio Riojas la peleó con ahínco, y aún existen heridas sin reparar entre ambos. Clara Luz Flores Carrales perdió la gubernatura por mentirosa y por un desintegrar la integración, ¿cómo le pudo hacer caso a Hugo Scherer? Adrián de la Garza pudo, se desistió. El policía le ganó al político. En el desmadre electoral, Samuel Alejandro supo un mes antes que era el ganador.

Si de la lengua no nos comemos un taco, hay que esperar las actitudes judiciales del nuevo Ejecutivo. Integrar carpetas para que los otros poderes de procuración y administración de justicia actúen. No sólo Agua y Drenaje es un reducto de corrupción. Hay doce años de corrupción continua. Se lo dije desdenantes a Samuel Alejandro: Bienvenido a la pesadilla: Salud, Tesorería, Trabajo, casinos, dentistas, restaurantes, antros, factureros, desarrolladores. La mierda, pues.

Durante doce años la corrupción con impunidad fue la ley en Nuevo León. Si Samuel Alejandro combate corrupción e impunidad, bienvenido. ¿No tiene cola que le pisen en estos doce años? Al pisar colas, las colas se mueven y conmueven. Samuel Alejandro y sus cercanos tendrán que estar limpios o perecerán.

Agua y Drenaje es menos agua y más drenaje. Carlos Garza Ibarra tiene un problema moral. A pesar de la descentralización, ¿nunca supo de las transas de Agua y Drenaje? ¿De Isssteleón? ¿De Educación? ¿A quién mantendrá Samuel Alejandro? Por qué si es tan chingón, ¿por qué unos sí y otros no?

Ningún recolector se maneja solo. Como oficiante de facturas, Samuel Alejandro lo sabe bien. No es cuestión sólo de casineros. La corrupción en Nuevo León es profunda. Digo más. Si Nuevo León no ha crecido es por culpa de sus gobiernos. La ciudadanía ha hecho lo suyo; el gobierno, no.

“Nada es más difícil de administrar, ninguna empresa es más arriesgada y de éxito más dudoso, que la de procurar introducir un nuevo orden. Quien lo intente, tendrá como enemigos a todas las personas que se beneficiaban del antiguo orden, y en aquellos que se piensan beneficiar del nuevo cambio sólo encontrará defensores tibios.”


Escribió Maquiavelo hace bastantes años. La limpia trae suciedad. ¿Hasta dónde se soporta la ajena y la propia? Lo que viene es echar suciedad a Samuel Alejandro, su familia y Mariana. Si no viene, mejor. Hay demasiados que se beneficiaron del antiguo régimen. Samuel Alejandro tiene que aguantar y llevar hacia delante las carpetas. Para refundar a Nuevo León hay que repararlo, restaurarlo. Cambiar la connivencia por la convivencia. ¿Esta cabrón? Sí. Si Samuel Alejandro se decide, bien, chingón. Y si no, pues que se joda como el Bronco y como Rodrigo.