Por Carlos Chavarría

Con los imperios no se negocia, se podrá hacer algo de diplomacia con ellos, para que no duela tanto el ceder, pero lo que se conoce como negociar, imposible, a menos que se desarrolle alguna palanca apropiada, la única a la vista es la interdependencia con los EEUU para enfrentar o someterse a China, pero nada más.

Al igual que los romanos, los norteamericanos aprendieron diplomacia a base de guerras y alianzas, y su “amistad”, como la de todas las naciones, está estrictamente constreñida a sus intereses y a las posibles amenazas para los mismos.

Si viene el secretario de Estado de los EEUU a México es porque ellos perciben amenazas que deben ser subsanadas entre ambos, pero más por México. El tráfico de drogas como razón a la visita es más de lo mismo, escoger una temática para hacer los comunicados de prensa posteriores a los encuentros que se darán.

Los cancilleres de los grandes países no hacen visitas de cortesía, los de EEUU menos que ninguno. Para ellos, como para muchos, México es fuente de riesgos más ante el discurso presidencial cotidiano que ataca un día a unos y después a otros asignando los epítetos mas deleznables a quienes más trabajan y en especial a quienes creyeron en nuestro país y hoy hasta la palabra convenida y escrita es letra muerta.  

Al amparo del poder se pueden golpear muchos intereses domésticos, pero cuando se atenta contra los acuerdos y las leyes vigentes, ya la cosa se complica.

Una cosa es demandar a los fabricantes de armas de los EEUU por su desprecio hacia el trafico de las mismas con destino a México. Es un buen mensaje, es un dolor común de ambos países. Otra muy distinta es salir con las ocurrencias de Bartlett a pelearse con los fondos de capital mas importantes del mundo y hacer oídos sordos a las tendencias prevalecientes en política energética, por ejemplo.

Una cosa es hacer como que se ayuda a Cuba para quien sabe qué propósitos, otra muy diferente es pensar en nuevas expropiaciones para reivindicar las rencillas que considera el oficialismo como históricamente no resueltas  a favor del pueblo.

Si con empresas estatales nos acabamos el petróleo, el litio qué nos dura. Todavía no sabemos como procesarlo y ya estamos pensando en reivindicaciones que aún no ocurren.

Blinken vino a constatar que estamos más perdidos que un esquimal en el desierto. Aún no entendemos que con una sola variable, la inmigración, ya se desquició el gobierno mexicano, nada mas imaginemos que los EEUU de verdad cierren la frontera a las drogas y las armas.

“El arte de la diplomacia consiste en acorralar al oponente, pero dejándole una puerta para que salga.” // Henry Kissinger.