Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

El primer gobernador que evaluó y emprendió a fondo la reestructuración del transporte público, fue Sócrates Rizzo García; el otro, José Natividad González Parás con su visión del Metro. Después, nada, o la fiesta de los ladrones o el saqueo. Para ser tautológicos, la movilidad en el área metropolitana de Monterrey, sin embargo, se mueve.

Resolver la movilidad da legitimidad, pero ninguno de nuestros gobernadores se ha legitimado porque no han resuelto a fondo la movilidad de la ciudad conectada. En su libro “Movilidad con distanciamiento”, el secretario del ramo, Hernán Villarreal, apunta en sus conclusiones: “…la implantación de unas rutas troncales emergentes sobre carriles prioritarios para aumentar la frecuencia del paso de autobuses. Y el aprovechamiento del carril de estacionamiento en los centros urbanos para ampliar banquetas y construir ciclovías, para lograr la Movilidad con Distanciamiento de peatones y ciclistas”.

Hernán Villarreal agrega: “La propuesta es establecer la tarifa de prepago en el nivel actual de la tarifa en efectivo, la que paga el 65 por ciento de los usuarios; y para fomentar que las empresas otorguen el transporte público como prestación laboral, que el Gobierno del Estado bonifique el 33% del ISN a quien otorgue dicha prestación”, hasta aquí las ideas del secretario de Movilidad.

Resolver el problema de la movilidad en el área metropolitana de Monterrey está cañón. Hay muchos intereses cruzados, la misma Tarjeta Feria, concesionarios y permisionarios que velan por sus intereses y no por los intereses ciudadanos, la opacidad de las empresas que se niegan a ser auditadas, todo en perjuicio de la calidad de vida de los usuarios.

En el libro “Ciudades: una ecuación imposible”, Mireia Belil, Marcelo Corti y Jordi Borja apuntan: “La ciudad posmoderna es la ciudad, o la ‘anticiudad’, del neoliberalismo económico, de la urbanización especulativa, de la sociedad atomizada, de la cultura individualista, de la política local débil y del capitalismo financiero fuerte.

“El discurso correcto que se repite en planes y documentos programáticos, en los medios de comunicación y en declaraciones gubernamentales, en resoluciones de congresos y en encuentros profesionales es utópico en unos casos y cínico en otros. Este discurso nos propone una ecuación tan necesaria como imposible rebus sic stanti bus, es decir, si las cosas permanecen como son ahora.

“La ecuación imposible es compatibilizar competitividad económica, cohesión social, sostenibilidad ambiental, gobiernos democráticos y participación ciudadana”.

Repito, está cañón… ¿Se la avientan el gobernador y los alcaldes?