Por Obed Campos

No me puedo imaginar qué pensamientos cruzaron por la mente del afamado actor Alec Baldwin después de caer en cuenta que el arma que había disparado, en un set de filmación, estaba cargada con munición real, y que había matado a la directora de fotografía y dejado mal herido al director del filme protagonizado por Baldwin.

Las últimas notas en torno a la tragedia que le costó la vida a la fotógrafa Halyna Hutchins y que dejó lesionado al director de la película, Joel Souza, señalan que el revólver que accionó Baldwin, aparentemente de manera accidental, era usado para prácticas de tiro al blanco.

Un accidente parecido le costó la vida en 1993 al actor Brandon Lee, quien murió en un set de filmación cuando alguien disparó un arma cargada con munición real.

Alex Baldwin terminó en medio de una crisis nerviosa tras accionar el gatillo, cuando practicaba con el arma en medio de la filmación de la película Rust.

Halyna Hutchins, directora de fotografía, falleció, mientras que el director de la película Joel Souza terminó con graves lesiones al ser alcanzado por un proyectil, disparado por el arma que supuestamente era de utilería.

¿Cómo habrá ocurrido esta fatal confusión en el set ya que presuntamente la misma pistola Colt antigua era utilizada por miembros de la producción durante para practicar tiro con balas reales?

Es decir, cómo pueden revolverse y confundirse las armas de tiros de salva con armas de munición real…

Ahora que, las leyes de posesión, portación y uso de armas, son mucho más laxas en los Estados Unidos que en México, por eso se explica la “fatal revoltura” de las pistolas.

Pero muchas son las preguntas en torno a la tragedia ocurrida en el rancho Bonanza Creek a las afueras de Santa Fe, Nuevo México, el pasado jueves.

Lo único que queda claro es el riesgo que implica el manejo de armas, aunque sea bajo las más estrictas reglas de operación, como se supone que son las que se siguen en la industria fílmica.

Ahora que, viendo los resultados de este riesgo, es difícil entender cómo hay tantos y tantas que insisten en que México debería de facilitar el porte legal de armas…

Si con las armas tan prohibidas como están la sangre casi llega al río, imagínese usted que cualquiera pudiera cargarlas en la cintura.

 Y es que, como bien dice el dicho “las armas las carga el diablo…”

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