Por Omar Cervantes Rodríguez

Este domingo escribí en mi Twitter mi pensamiento a propósito de los personajes que están marcando la agenda pública y las reacciones de todo tipo que están provocando: “Los veo muy enojados y polarizados. Recuerden el axioma #viveydejavivir”

Me vinieron a la mente dos frases de grandes creativos que han trascendido el tiempo y que parecen estar muy vigentes en la comunicación política mexicana en nuestros días.

“Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal porque eso significa que las cosas me van muy bien”, refieren algunos historiadores que dijo Salvador Dalí.

Mientras que Oscar Wilde comentaba que “hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti”.

Durante más de tres años se le ha concedido al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la virtud de imponer la agenda pública en materia de gobierno, independientemente de que algunos lo cuestionen y muchos más lo aplauden, haciendo que hoy su nivel de aceptación ronde en los 70 puntos porcentuales.

Como dijo Oscar Wilde, lo peor que le podría pasar al presidente es que no hablaran de él, pero al parecer seguirá siendo el líder de la agenda pública y política en este país.

Mientras en Nuevo León, con la llegada del nuevo gobierno encabezado por Samuel García, un nuevo fenómeno de comunicación política ha nacido en la figura de su esposa Mariana Rodríguez quien a estas alturas ya es conocida seguramente en todo el país.

Más allá de su labor en las redes sociales para que su esposo tuviera una gran campaña digital como candidato a la gubernatura, Mariana Rodríguez ha sido nota desde que en transición declaró que no sería presidenta honoraria del DIF estatal y externó su interés en participar activamente en la administración pública en lo que derivó en su cargo honorífico al frente de la nueva oficina Amar a Nuevo León.

Y la semana pasada pasó a ser tendencia en tres eventos diferentes, primero cuando mostró su disfraz de dinosaurio con el que informó participaría en la fiesta de Halloween del Centro Capullos, apareciendo al día siguiente en palacio de gobierno vestida de Cenicienta en el mismo contexto previo a los festejos de esta semana.

Finalmente, en un #TT clímax, la titular de Amar a Nuevo León acaparó los comentarios públicos al cortar su cabello para solidarizarse y hacer empatía con un pequeño del Centro Capullos en tratamiento contra el cáncer.

Este acto que nosotros aplaudimos por mostrarla con empatía y sentido humano, a pesar de que dividió opiniones, finalmente es una muestra de que las formas de comunicación social están cambiando.

Los Dalís de la política mexicana contemporánea parecen haber entendido la frase del artista español: que hablen bien o mal, pero que hablen.

Hoy Mariana Rodríguez es ya una figura pública con una participación inédita al lado de su esposo el gobernador del estado, Samuel García, que han expresado su intención de construir un nuevo Nuevo León.

Adicionalmente y nos parece que eso es un valor agregado, esta acción contribuyó a visibilizar las necesidades, incluyendo las afectivas y de solidaridad, de los niños que lamentablemente padecen cáncer.

Al igual que López Obrador, la joven pareja de Nuevo León está marcando su agenda y se han puesto muy rápido en la escena nacional.

Si esto es bueno o no para los nuevoleoneses y si la cuarta transformación cambiará de verdad al país, hoy por hoy es cuestión de enfoques y sobre la gestión gubernamental y sus resultados, el tiempo lo dirá y por lo pronto somos parte de la historia.