Por José Jaime Ruiz

josejaimeruiz@lostubos.com

@ruizjosejaime

Cada que puede, Samuel Alejandro García Sepúlveda tira pa’l monte. Siendo senador, prefirió asistir al Super Bowl y no a la cámara alta, sus visitas a Qatar o a los casinos de Panamá están documentadas. Ahora como gobernador constitucional del estado de Nuevo León se lanza a Glasgow, Escocia, y a El Vaticano, teniendo como justificación su asistencia a la Cumbre Mundial Ambiental y una invitación del Papa Francisco (¿?) a visitarlo por la solidaridad de Mariana Rodríguez por cortarse el pelo a causa de un niño de 4 años que padece leucemia.

Samuel García no tiene la representatividad de México en Glasgow y la visita al pontífice no es nada relevante; políticos mexicanos desfilan ante el Papa para la foto y, por cierto, el corte de Mariana es un cambio de look, no un acto solidario.

Samuel Alejandro es un muchacho viajero, eso no se le quitará, el asunto es que no realice sus viajes con cargo al erario de Nuevo León. Lo anterior no solamente es frívolo, también inmoral. Viajar a dos eventos sin necesidad, muestran su estilo personal de (des)gobernar. La inseguridad, la contaminación, la corrupción y la impunidad siguen reinando en este Nuevo León envejecidamente ceniciento.

Al tirar pa’l monte, Samuel Alejandro se olvida de la política local. Lo más importante, el cambio de rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León donde el gobernador no pudo imponer a Mario Alberto Garza, el ex presidente de la Comisión Estatal Electoral, como secretario general de la Uni. El nuevo rector, Santos Guzmán, le dio el cargo a Juan Paura. El gobernador perdió.

Al tirar pa’l monte, Samuel Alejandro también puede perder su primera elección como gobernador constitucional, la de Zuazua. Trascendió que, atribuyéndose funciones de secretario general del Gobierno de Nuevo León, el secretario de Movilidad, Hernán Villarreal, amenazó al ex alcalde Pedro Martínez, amagándolo para que perdiera la elección su esposa, Alma Rosa Montemayor, quien encabeza la coalición de Morena, Partido del Trabajo, Nueva Alianza y el Verde. De ganar Juntos Haremos Historia sería, después de la Uni, la segunda gran derrota política de García Sepúlveda.

En esta transición gatopardista, la vieja política, y los mismos actores, salen ganones. Y los jalisquillos, y sus contratos de transporte y de comunicación, ya empezaron a tomar forma. Toda política es local, eso no lo acaba de entender nuestro gobernador quien, vestido de gaitero, podrá quedarse chiflando en alguna loma de Glasgow.