Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Óscar Chávez popularizó el tema de “Mariana”, un “canto de relación” (relato), emparentado con canciones como “La Fidela del noreste”, “Las Mentiras en toda América”, “La ciudad de Jauja”. Todos esos temas incluyendo “La Mariana” están asociados al repertorio de las antiguas estudiantinas instituidas en todas las universidades de la Colonia española. Si le buscamos vamos a encontrar ejemplos como ese en toda América, me explica el músico e investigador Maico.

Yo sólo tuve la tentación de jugar con las esdrújulas políticas de la relación del gobernador constitucional del estado de Nuevo León y su esposa, Mariana Rodríguez Cantú. A Samuel Alejandro le viene bien la “esdrujuleada” de su femenino “Sepúlveda”. A Mariana le toca agudeza y gravedad en sus apellidos. Entre gramática te veas.

La especulación habita: ¿Qué pasaría si Mariana abandona a Samuel Alejandro? Ella lo puede abandonar; él, no.

Algún diablillo “femsasiano” o “femsasiento” (el gentilicio empresarial poco importa) le sugirió en campaña a García Sepúlveda declinar a favor de Adrián de la Garza Santos. Obvio, Samuel Alejandro declinó la “oferta” de Femsa. Entendámonos: Samuel Alejandro nada le debe al “Diablo” Fernández (Femsa) ni al santurrón de Alejandro Junco de la Vega (Grupo Reforma-El Norte). Su dependencia es otra.

¿Quién se puede imaginar un divorcio real y político entre Mariana y Samuel Alejandro? Ahora, nadie, pero puede suceder. ¿Y qué hará nuestro gobernador cuando se desistan de una Cumbre Climática destruida en un Valle Anticlímax? ¿Apostarle a un hijo?

Samuel Alejandro necesita a Mariana: Mariana no requiere de Samuel Alejandro. Al abrir la puerta de la relación entre el príncipe Carlos y Lady Di, las cosas se descomponen. Se vulgarizan, como la entrevista de nuestro gobernador con Brozo. Samuel Alejandro es gobernador constitucional del estado libre y soberano de Nuevo León. Necesita recordarlo.

Cuando los jalisquillos vengan a vendernos camiones eléctricos o “ecológicos”, veremos el nivel de corrupción del secretario de Movilidad, Hernán Villarreal. Y también quiénes ganan jodiendo a los nuevoleoneses. No sólo la gramática cuenta, esdrújulos siempre, también la política. Luis Donaldo Colosio, el alcalde de Monterrey, blanquea su guante verde, Samuel Alejandro no sabe reverdecer. Ir a Glasgow fue un error. Seguir abusando de Mariana, podría ser más duro con mi comentario, es un error.

¿En qué momento Mariana se hartará de ser abusada? Meterla en una narrativa de comparación con Lady Di también es abuso. No sólo por “The Crown”, sino porque habitamos su historia. Diana fue vejada. Su salida digna fue la separación. No sé si las intenciones sociales de Mariana sean sinceras, su historia digital desmiente solidaridad.

Venimos de dos sexenios ridículos, inoperantes. La oferta actual de ustedes, parece, Mariana, Samuel Alejandro, destruye. No es la vieja política, es que son novatos. Ni innovación ni renovación.

¿O, perdidos en siglos ha, nos quedamos en una nota de salterio sobre una bella Mariana en versión de Óscar Chávez? “Pues por mí, físico, retórico y poético, astrónomo, filósofo y político…”. Y digo lo contrario, Samuel Alejandro, nunca serás Perón ni Mariana, Evita. Eviten eso, please.

No inventen. Entre narrativas e historias, es mejor aprender algo de realidad. Entendamos que la realidad existe, y persiste. Ustedes, güercos, Mariana y Samuel Alejandro, requieren espacio, no Escocia, acá. Vuelvo: ¿y si Mariana deja a Samuel Alejandro? Nunca se dejen.