Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Se hace camino al andar.” // Antonio Machado

La historia es conocida por muchos en Monterrey, pero no deja de ser ilustrativa sobre la figura de un hombre visionario, capaz, inteligente y sobre todo práctico que nos dejó, además de su ejemplo, grandes enseñanzas.

Cuando en 1943 se inició la construcción del Campus Monterrey del Tecnológico, se edificaron las primeras instalaciones y se construyeron vialidades interiores; se adecuaron oficinas y aulas y los responsables de la construcción insistían un día sí, y otro también, a don Eugenio Garza Sada sobre la falta de los andadores para conectar los edificios de la naciente institución.

Con paciencia don Eugenio cada vez que escuchaba el sonsonete de los andadores se limitaba a responder: “aún no” y así pasaron varias semanas ante la desesperación de ingenieros y albañiles que sentían que su obra estaba inconclusa y a los que les parecía inconcebible que alumnos y maestros cruzaran por las áreas de pasto recién sembradas.

En poco tiempo el andar diario fue apisonando el césped y entonces sí, aquel prohombre mandó llamar a los constructores y les dijo: “Hagan los andadores, respetando el trazo de las veredas que alumnos y maestros han formado”.

Toda la historia viene a cuento por la ilógica y autoritaria postura que ha asumido la administración municipal de San Pedro Garza García, Nuevo León, con el proyecto “Vía Libre” en la Avenida Alfonso Reyes, en donde han cancelado vueltas a izquierda y derecha y reducido carriles para el acceso a quince colonias que resultan afectadas.

Habitantes de catorce de esas colonias se manifestaron en contra del proyecto y pidieron a Miguel Treviño, alcalde sampetrino, reconsidere y haga modificaciones.

Lejos de encontrar eco y cumplir con la representación popular que le fue encomendada, el regidor independiente Eduardo Aguilar instó a los ciudadanos a “cambiar de hábitos”.

La propuesta del Regidor equivale a que don Eugenio hubiese hecho caso a los ingenieros que querían trazar arbitrariamente los senderos interiores del Campus Monterrey del Tec, sin atender a la lógica e inteligencia de las personas.

Cuando el mundo entero se pronuncia por darle una dimensión humana a las ciudades y dejar de anteponer a los vehículos por encima de las personas, en San Pedro las autoridades actúan al revés y pugnan no sólo por ponderar a los coches en un nivel superior, sino en darles el paso libre, lo que pone a temblar a cualquiera porque bajo esta premisa sobrarán los inconscientes que desarrollarán altas velocidades en la avenida con el consabido riesgo para todos.

Más allá de la inteligencia colectiva, está visto y demostrado una y otra vez que al Ayuntamiento de San Pedro le hace falta un poquito de humildad y un mucho (bastante diría yo) de empatía con sus ciudadanos.

¿Cuándo dejarán de comportarse como monarcas de un reinado y empezarán a comprender que son simple y sencillamente empleados de los ciudadanos que les otorgaron su confianza para administrar la ciudad?

La inteligencia colectiva debe estar por encima de la arrogancia de las autoridades y en aras de la sana convivencia, pero sobre todo del respeto a los derechos de los sampetrinos, Miguel, su Cabildo y funcionarios, deben recular y atender con prontitud y apertura las demandas de los vecinos.

“Se hace camino al andar”, diría el poeta Machado.

ftijerin@rtvnews.com