Por Francisco Tijerina Elguezabal

“La fuerza y la mente son opuestos.
La moralidad termina donde empieza la pistola.”
// Ayn Rand

Como cada año ya empezó la letanía de cada diciembre en torno a la pirotecnia y más rápidos que un puberto que por primera vez llega a la alberca de un hotel en Cancún, sobran políticos retepreocupados por nuestro medio ambiente y por la salud de las mascotas por lo que exigen alzando la voz en flamígera diatriba que se prohíba la venta de cohetes.

Y podemos ir de acuerdo con sus “hondas y profundas” (Paco Malgesto dixit) preocupaciones, siempre y cuando los beligerantes personajes se pronunciaran con el mismo énfasis en cuestiones más importantes.

¿Por qué no se exaltan, se rasgan las vestiduras (o de perdido le rasgan las vestiduras a su coche), exigiendo que se prohíba y se acabe de una vez por todas la venta de los otros “cuetes”, los que cargan balas, los que ciegan vidas, los que matan todos los días a una o varias personas en el área metropolitana?

¿Preocupados por la salud de las mascotas? ¿Por qué no hacen escándalo y arman alharaca por la salud de los niños migrantes que siguen aquí, junto con sus padres?

Somos animales de costumbres y modas y cada diciembre está de moda tronar cohetes para celebrar, pero no ocurre todo el año como muchas cosas que no deberían suceder jamás en nuestro entorno y que sin embargo padecemos de manera permanente, tanto que ya las “normalizamos” y dejamos de prestarles atención.

Centrémonos en lo verdaderamente importante y dejemos de perder tiempo y esfuerzos en nimiedades.

Yo celebraría tronando mucho cohetes el día en que pudiésemos recuperar la paz y tranquilidad y no se tronaran tantos cuetes y muriesen tantas personas a balazos, como también lo haría, lleno de gozo, cuando se terminasen tantas injusticias que tenemos frente a nuestras narices y por las cuales no expresamos una sola palabra.

ftijerin@rtvnews.com