Por Francisco Tijerina Elguezabal

“La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.” // Woody Allen

Me parece verdaderamente inconcebible el que un accidente bloquee en un sentido la circulación de la Carretera Nacional por 12 horas y más el que nuestras autoridades no sean capaces de implementar soluciones en todo ese lapso.

Resulta insultante el que en todo el entramado de la burocracia local, estatal y federal, no existe una sola cabeza pensante que sea capaz de poner en práctica una solución en tantas horas.

No se trata de un problema nuevo, ha sido un asunto que durante largos años se ha ido gestando y al que todas las administraciones anteriores le han dado largas, sin buscar una solución que venga a resolver una problemática que día con día crece y se incrementa.

Sí, van a hacer un periférico para que los camiones de carga no crucen por Monterrey, ¿pero cuánto tardará en terminarse? ¿Y mientras tanto qué hacemos?

No se vale, no se puede, no se deben, implementar “mejoralitos” cuando tienes a un enfermo terminal.

En Revolución, a la altura del Arroyo Seco, la “gran solución” implementada por las autoridades de Monterrey ante las constantes volcaduras de camiones de carga fue colocar 16 tristes conos naranjas para separar carriles y unos mini-bordos buscando que los conductores reduzcan la velocidad; lo han conseguido a medias, destinando (perdón, desperdiciando) una patrulla y un oficial “de clavo” en el punto por lo menos 16 horas al día para no hacer nada más que rascarse la barriga y estar aburrido, una patrulla y un agente que nos hace falta en la ciudad para otras tareas.

Ya nos han vendido el Antiguo Camino a Santiago, los “segundos pisos”, el corredor detrás de la sierra paralelo a Lázaro Cárdenas, pero nadie termina por ya no digo hacer, sino por empezar nada, porque lo platican cuando los congestionamientos y problemas afloran en los medios, pero en la realidad ni le ponen atención, ni se preocupan por arreglarlo.

Mientras tanto centenares, por no decir que miles, de regiomontanos padecen a diario el viacrucis de un congestionamiento constante, amén de jugarse la existencia a la espera de que no aparezca un chofer de tráiler “pacheco” de drogas que haga “chuza” con un montón de coches al no frenar en su alocada carrera.

La paciencia tiene un límite y créanme cuando les digo que los habitantes del sur de Monterey ya están llegando al límite, por lo que el alcalde, pero también el gobernador, deberían de empezar a preocuparse por tomar cartas en el asunto y buscar respuestas a una vieja problemática a la que los anteriores gobiernos se limitaron a “patear el bote”.

No puede, ni debe, un accidente o un bloqueo por una protesta, colapsar la vialidad de todo el sur de la ciudad, pero así sucede porque nuestras autoridades no han implementado planes alternos o válvulas de escape que les permitan desahogar el tráfico cuando existen problemas.

El problema crece y el tiempo apremia.

ftijerin@rtvnews.com