Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida
ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres.
Así la poesía no habrá cantado en vano”
// Pablo Neruda

Sé, y bien que sé, que el progreso tiene un costo que es necesario pagar para poder avanzar.

Sé que las molestias de hoy se traducirán en los beneficios del futuro; que es urgente y prioritario encontrar fórmulas, métodos y sistemas que nos permitan transitar del “todos a bordo de un auto” a “todos en transporte colectivo” si de verdad queremos salvar a la zona metropolitana de Monterrey del caos y la anarquía.

Sin embargo el solo anuncio de que en junio del próximo año se iniciará la construcción de las líneas 4 y 5 del Metro me pone a temblar, porque aunque no vivo en las avenidas por donde cruzará, necesariamente tendrá un impacto negativo y durante largo tiempo en mi vida y la de mis vecinos.

Viví en el sur de Monterrey pocos años siendo un crío cuando mi padre terminó de construir nuestra casa, misma que dejamos a su muerte y me pasé poco más de diez años en Las Mitras; me casé y estuve cinco años en Saltillo, pero al regreso volví al sur de Monterrey y aquí me quedé, de eso hace ya 31 años.

Padezco desde hace tiempo de la carga vehicular y del tráfico de unidades de carga sobre la avenida Revolución, así como de los embotellamientos casi permanentes en la Carretera Nacional.

Una de las nuevas líneas del Metro será de la estación Zaragoza a Mederos, a lo largo de la Avenida Garza Sada.

A lo largo de los años me ha tocado vivir la transformación de lo que hoy son grandes avenidas en nuestra ciudad. He visto las ampliaciones de Constitución y Morones Prieto, la de Gonzalitos y su continuación como Fidel Velázquez; me tocó circular en la vieja avenida “Las Torres” cuando era de dos carriles y he sido testigo del desarrollo de la antigua Avenida Tecnológico, hoy Garza Sada, incluidos sus recientes pasos a desnivel y elevados.

Pues toda la historia de la última se irá al olvido cuando le metan mano para introducir el Metro, cambiándole la fisonomía y carga vehicular. Lo siento por los del Distrito Tec a los que les va a afear el panorama, como no la metan subterránea.

En cualquiera de los casos la construcción de esta línea implicará un incremento en el número de vehículos que circulan por Revolución, lo que trastocará mi diario vivir.

Pido, imploro y ruego a nuestras autoridades, que a cada paso y en cada fase de la construcción se implementen medidas viales y que una vez que cumplan su fin se les devuelva a su estado original; no vaya siendo como en todos los alrededores de Félix U. Gómez, con la Línea 3, que destrozaron la mayor parte de las calles y nunca jamás volvieron a ser iguales.

Paciencia Señor, mucha paciencia.

ftijerin@rtvnews.com