Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Ni amago ni indicio: advertencia. El gobernador constitucional de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda, debe leer muy bien la postura de Alejandro Junco de la Vega publicada en el “Fricasé” de este viernes: “Tan no tenemos nada en contra de la Dra. Marroquín como de su jefe el tres veces Dr. en Derecho (y suponemos Izquierdo), el Gobernador Samuel García, que acabamos de alabarlos por su convenio con el HU para salvar a los niños con cáncer.

“Y lo volveríamos a hacer gustosos si demostraran ambos una consistencia seria y apego a la prudencia en sus decisiones y dichos posteriores” (las negritas son mías).

Todavía no acababa la luna de miel entre Samuel Alejandro y El Norte cuando el medio de comunicación ejerció su derecho de contrato prenupcial. Leamos:

1.- “Oiga usted, amigo lector, aún no acaba de secar la tinta en los elogios vertidos por este su h. servidor sobre nuestras autoridades estatales, por dar curso a una solución al problema de los niños con cáncer, cuando ya se están haciendo merecedoras de un sonora y contrastante rechifla”.

2.- “Si es cierto, como lo es, que los casos van subiendo, entonces ¿cómo demonios se les ocurre ordenar una reanudación escolar PRESENCIAL, aunque sea al 50 por ciento? ¡No tiene sentido!”

3.- “Cabe hacer mención, por aquello de los embustes nacionales y los del previo Gobernador que sepultó a Pinocho en los primeros meses de su desastrosa administración, que NADA MINA la CONFIANZA en los gobernantes tanto como la inconsistencia en sus aseveraciones. Dicho de otra forma, las FALSEDADES temporales, en la que un día afirman una cosa y al día siguiente afirman otra, acaban siendo letales para la confianza ciudadana”.

El artículo puede atronar los oídos mediáticos de Samuel Alejandro y debe leerse tal cual, puesto que no es una sana distancia periodística sino pintar raya. El baile dual se desventró:

1.- Los extremos exageran y se tocan: Alejandro Junco pasa del aplauso a la rechifla.

2.- La indignación mediática subió de tono: “¡Cómo demonios!”

3.- Rememorar al Bronco no es gratuito porque El Norte también se divorció de Jaime Rodríguez Calderón en los primeros meses de su mandato por el “cobijagate”. ¿Qué pasará cuando Junco de la Vega documente los primeros actos de corrupción de este gobierno?

Lo que es “letal”, necesariamente, no es la relación entre Samuel Alejandro y los ciudadanos, sino la relación del gobernador con el medio. Alejandro Junco entró en la Oficialía de la Opinión Publicada para advertir a García Sepúlveda que, si no recompone, acudirá a la Sociedad de la Opinión Pública para defenestrarlo.

La política de comunicación social de este gobierno, como la mirada de Samuel Alejandro en un evento reciente, sigue insolada por la luz ambiental y por las redes sociales. Esta administración carece de una política de composición con los medios –las redes no bastan. Si se pierde la confiabilidad, se carece de representatividad. ¿Lo entenderá el gobernador?