Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

El nuevo estadio de los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León ya dio su primer paso. Otra competencia se avecina ya que el próximo Volcán le competirá en estructura  y servicios al Gigante de Acero, el estadio de los Rayados de Monterrey-Guadalupe. A diferencia del estadio rayado, que se impuso en los terrenos aledaños al único río vivo del área metropolitana, el río La Silla, el estadio tigre se edificará en terrenos próximos al actual estadio. Por el zoológico, el Gigante de Acero no puede albergar eventos de espectáculos musicales, el Volcán sí podrá realizarlos. Los estadios en el mundo tienen vocación múltiple o no son negocio.

En una nota publicada en octubre del año pasado en el portal de Los Tubos, se destacó que “El equipo Tigres es de la Universidad, no de Sinergia Deportiva (Cemex). Trascendió que ni el Gobierno de Nuevo León ni la Universidad pondrán dinero para el nuevo estadio, sino uno o varios inversionistas, quienes recuperarán su inversión en el camino. Dentro de los nuevos contratos se verá si ese estadio se convertirá en patrimonio de la Universidad o se privatizará.

“El contrato de la UANL es con Sinergia Deportiva, en términos legales, pero Cemex está detrás, por eso la presencia de Mauricio Doehner. Un contrato de administración y comodato, treinta años primero y treinta años después. Las cláusulas aseguran que el equipo sigue siendo propiedad de la UANL, no se puede llamar diferente, portará siempre los colores de la UANL, teniendo que jugar en los terrenos universitarios. Con el nuevo acuerdo los universitarios solicitaron otras consideraciones, entre ellas proporcionar dinero a la universidad, tener derecho a realizar eventos y uso de marca.

“El convenio anterior de Sinergia Deportiva fue muy ventajoso, a veces ni si quiera pagaban recibos de electricidad ni había un retorno real, económico, a la UANL. Ahora, cada año, habrá una cantidad qué aportar que iría al fondo de pensiones de la Universidad; también el uso del logotipo de la ‘U’, aunque Sinergia registró una ‘U’ antes.”

El ascenso de Santos Guzmán a la rectoría es hasta ahora accidentado. Tuvo que ceder la Secretaría General y al interior la universidad está dividida, sobre todo porque él y su equipo no quieren asumir culpas y siguen denostando a la anterior administración cuando Santos fue un activo participante de ella. La debilidad del rector al interior lo vuelve frágil en sus relaciones exteriores, ya sea con Singeria Deportiva-Cemex o con el gobernador Samuel Alejandro García. Hay nuevo estadio de los tigres de Cemex, que sí saben rugir pero pregunto, ¿dónde quedarán los intereses de los afónicos tigres universitarios?