Por Antonio Sánchez Banda

Es tradición que los primeros 100 días de gobierno se consideren como un indicador acerca de lo que será en general el sexenio de un gobernador.

Samuel García acaba de cumplir ese periodo al frente del gobierno de Nuevo León y conviene realizar una evaluación de lo que ha sucedido, aún a sabiendas que ese periodo comprende el cierre de un año fiscal y que el gobierno saliente no necesariamente deja recursos suficientes para el desempeño del gobierno que inicia.

En principio, me parece que Samuel García ha resultado ser un gobernador hiperactivo y proactivo, con la suficiente iniciativa como para vislumbrar la posibilidad de que éste sea un buen sexenio para el estado.

Es de destacar que abandonó el estilo de confrontación que tan buenos resultados le dio durante el periodo de campaña y ahora está mostrando una postura mesurada y de colaboración tanto con las autoridades federales, como con los distintos poderes del estado –como el legislativo y los municipios–, además con los legisladores federales y los distintos grupos de poder fácticos.

Tal como lo había anunciado en el periodo que siguió a su elección como gobernador del estado, modificó el presupuesto inercial, así lo llamó, para poder llevar a cabo sus mega obras, lo cual se conjuntó con un incremento bastante significativo en las participaciones federales hacia el estado debido a los nuevos datos del censo.

La Carretera Interserrana ya inició y se espera que sea un proyecto que mejore la vialidad del área metropolitana al permitir a los vehículos de carga circular por el estado sin la necesidad de ingresar al área metropolitana de Monterrey. Por otra parte, la carretera La Gloria-Colombia junto a las modificaciones que seguramente habrán de realizarse en la infraestructura y aduanas en el puente de esta última, permitirán que el cruce fronterizo e intercambios comerciales sean más ágiles.

En materia de movilidad y mejora de los servicios en el transporte público, se han iniciado los trabajos de planeación para las líneas 4 y 5 del Metro, se realizaron las licitaciones para el arrendamiento de los 800 camiones de transporte urbano que se habían prometido y está en proceso la licitación para la transformación y mejora de los servicios de apoyo a la movilidad que ofrece el Sintram.

Seguramente esas grandes obras darán un impulso a la economía del estado, generarán muchos más empleos para los nuevoleoneses y, por supuesto, beneficiarán a las empresas y constructoras que durante el sexenio anterior vieron disminuir la inversión pública estatal que devino en menos trabajos y empleos.

Ojalá que este arranque esperanzador no se vea empañado por actos de corrupción y favoritismo hacia determinadas empresas, ni tampoco por falta de disciplina fiscal que obligue a recurrir a créditos o esquemas de participación público-privado para la realización de las obras, lo que llevaría a comprometer más las de por sí emproblemadas finanzas estatales elevando los niveles de deuda pública del gobierno de Nuevo León.

Quedan temas por enfocar proactivamente como la salud, el medio ambiente, la educación y la seguridad.

El aumento en los contagios de Covid, por encima de lo más alto de las anteriores olas, si bien no se ha traducido en niveles de hospitalizaciones más altos, así como tampoco en índices de mortalidad como los que prevalecieron anteriormente, sí puede convertirse en un problema serio en caso de que continúen aumentando, pero también podría golpear a las empresas que pudieran resentir ese aumento de contagios al ausentarse los trabajadores debido a la enfermedad.

Los últimos días el área metropolitana de Monterrey se ha visto afectada por la mala calidad del aire y es un tema que Samuel deberá enfrentar a la brevedad, a sabiendas de que no es un problema que tenga una solución inmediata ni sencilla, pero por lo menos deberá haber transparencia acerca de las medidas y estrategias que se están implementando al respecto, tanto en las ya señaladas de movilidad, como en las de los orígenes y fuentes de todos los tipos de contaminación del aire.

Luego de las desafortunadas declaraciones del gobernador en torno a los “años perdidos” e “irrecuperables” en educación, Samuel deberá entender que si bien el problema educativo tiene una vertiente estrictamente técnica pedagógica; también existe en la educación una vertiente social y política; debe comprender que gran parte de ese problema fue ocasionado no por los maestros sino por la inacción y ausencia de una estrategia pertinente de las autoridades educativas; tanto estatales como federales que dejaron casi a su suerte a todo el sistema educativo.

En materia de educación hay una gran ausencia por parte del gobierno de Samuel García, no se ha presentado una estrategia integral que contemple el diagnóstico y la hoja de ruta derivada de ese diagnóstico para remediar los efectos que tuvo la pandemia por una parte en la infraestructura educativa y, por otra, en el aspecto pedagógico propiamente dicho: abatir el rezago, recuperar en la mayor medida posible a los alumnos en calidad de deserción escolar, así como las estrategias específicas para avanzar y dar un salto de calidad educativa acorde a las circunstancias.

Por lo que respecta a la seguridad en el estado, he aquí el gran reto, la ciudadanía espera del gobierno de Samuel acciones y estrategias efectivas que en el corto y mediano plazo nos permitan a todos vivir y realizar nuestras actividades cotidianas en relativa paz y tranquilidad.

Quizá una cuestión del gobierno de Samuel que debería revalorar es la referente a su estrategia de comunicación social, si bien le ha sido de gran éxito y funcionalidad su manejo de redes sociales, en esas mismas redes comienza a notarse cierto desgaste que, a cien días de iniciado su gobierno, refleja que algo pudiera hacerse de otra, quizá mejor, forma.

Independientemente de todo, desde mi punto de vista un gobierno no puede ser evaluado en cien días, es una regla que viene de otro país y de otra cultura aplicada a gobiernos que, en lo que respecta a términos presupuestales, se manejan de forma distinta a lo que sucede en nuestro país. De cualquier forma, nos presenta un indicador de lo que pudiera ser este gobierno y la forma de ejercerlo por parte del gobernante.