Por Obed Campos

Cuando se hicieron comerciales los DVD’s, la industria partió el mundo en regiones como un esfuerzo para combatir la piratería. A México le tocó la Región 4 que incluía la América Central y el Caribe con excepción de Puerto Rico y los territorios franceses de ultramar. América del Sur, a excepción de la Guayana Francesa y Oceanía excepto territorios no incorporados de los Estados Unidos y territorios franceses de ultramar.

Acá entre la raza, el calificativo de “Región 4” se adaptó para denostar tal o cual actitud, opinión o empresa, como por ejemplo, la famosa pareja mandamás del momento, que se ha ganado a pulso el apodo de “La Pareja Real, Región 4” o “La Pareja Imperial Bananera”, y motes por el estilo.

Lo de las regiones para los DVD’s no tiene nada de peyorativo ni discriminatorio. Usarlo en cambio para definir a las personas, por “su región”, lamento informales, sí es y hasta de mal gusto.

Pero ya ve usted que el asunto de la “sangre azul”, es el término utilizado internacionalmente, sobre todo en Occidente, para designar a aquellas personas descendientes o pertenecientes a familias nobles, reales o aristocráticas…

Aunque mi santa madre que en Gloria esté me decía que los cuervos tenían la sangre azul, lo cual no me consta, porque nunca he desollado un cuervo.

Pero para el caso Nuevo León es tierra de catástrofes políticas y hace algunos años un terremoto virtual sacudió nuestra región y en esos entonces la redes sociales poco influían en el ánimo social, y eran otros los factores políticos y económicos que mandaban.

Conste que algunos poderes fácticos de entonces subsisten hasta hoy en día cómo un pasquín de la localidad, muy wanna be, que se ha encargado de imponer su voluntad en el pensamiento colectivo de los ciudadanos nuevoleoneses, y les ha dictado pauta a los medios de comunicación tradicionales.

Alrededor de seis años y medio hace, que nos llegó un tsunami rural y este no era de acuamarina, era de botas y sombrero y aquí sí influyeron las redes sociales en el colectivo.

Tanto que el año pasado nos cayó un asteroide naranja a esta tierra y la redes sociales, los medios tradicionales con tal de que se tuviera audiencia o “likes” no nos advirtieron de dicho fenómeno, al contrario se centraron en temas banales como el color de los tenis fosfo fosfo, de la misoginia comiendo costillitas en broadcasting en vivo y regañando a la pareja por mostrar pierna de más.

Amarga decirlo pero la redes sociales son distractores, cortinas de un bello humo que perturban el pensamiento y la capacidad crítica del ser humano porque todas están enfocadas a temas triviales y, le caiga a quien le caiga el saco, nuestro estado es un claro ejemplo de una sociedad dominada por una estupidez colectiva que se encuentra ciega a la realidad política o a los riesgos que las malas decisiones pueden ocasionarle.

Los todavía flamantes mandatarios llegaron como un asteroide, como un bólido de manera intempestiva a la vida pública, sin que fuera advertida a la sociedad de los riesgos que implicaría el ascenso al poder tan estrepitoso de los que ahora gobiernan el estado… Y que quieren perpetuarse por medio de una maroma que ya la quisiera haber al menos soñado Evita Perón.

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