Me encanta mi aspecto de hombre tan perfecto
Yo soy lo más grande que hay
Ni de sabios ni de viejos acepto consejos
Mi único rival es el espejo
// Roberto Foccacio / Me amo

Por Obed Campos

Qué manera de enseñar la oreja…

El supuestamente morenista y diputado plurinominal Waldo Fernández González, alucina que el mundo es poco, pero todo se lo merece. Vaya, se le hace chico el mar para echarse un buche de agua.

La última que se aventó es apoteósica: Waldo levantó la mano, y se autoproclamó como el mejor candidato a sustituir a Samuel en la gubernatura del estado…

Esto en medio de la crisis mediática, —que todavía no termina— causada porque Mariana Rodríguez Cantú, titular de la oficina Amar a Nuevo León y, a la sazón, esposa del gobernador Samuel García Sepúlveda se llevó a su casa, por el fin de semana, un bebé que está a resguardo de la autoridad estatal en la casa hogar Capullos, lo que le valió una andanada de críticas a la “pareja real” del “nuevo Nuevo Reyno de León”.

Si señora, si señor, Waldo se apuró y dijo yo, yo, yo… Y para eso se gastó una lana para promoverse entre columnistas de todos los niveles y de todos los pelos, que lo situaron “como la solución total” al lío fosfo-fosfo.

Esto no es de extrañarse, Waldo no es el burro que tocó la flauta, pero tiene una carrera muy corta en el servicio público.

Los cargos que ha ocupado han casi honorarios.

Las diputaciones que ha ostentado (dos) han sido de representación plurinominal y el cargo que tuvo en el gobierno del estado en el sexenio de Jaime Rodríguez “El Bronco”, fue más una posición de socialito, que otra cosa.

Bueno, hay quienes dicen que Waldo compró su patente y este último cargo que ostenta, como diputado de Morena en el Congreso del Estado, lo logró gracias a las donaciones que hizo a la fallida campaña de Clara Luz Flores.

Pero él sigue soñando, un día con ser alcalde, otro con ser gobernador… Y no dude usted, que alucina vivir en Palacio Nacional.

Yo quisiera saber de cual fuma, toma o come, para mantener su entusiasmo y autoestima tan altas, porque sinceramente Waldo es el clásico junior aburrido de su vida, que se compra el cargo… Y en vez de joder los negocios familiares, friega lo poco bueno que tiene la vida pública de este país.

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