Por Francisco Tijerina Elguezabal

“La multitud por sí sola nunca llega a nada si no tiene un líder que la guíe”
Hermann Keyserling

Es humano y natural, tendemos a olvidar lo que no nos gusta, además de que a buena parte de los jóvenes no les tocó vivir la aterradora etapa del racionamiento de agua en la zona metropolitana, cuando instalar y dar mantenimiento a tinacos y equipos hidroneumáticos era un gran negocio.

Creo que en buena medida la inconsciencia de la población es culpa de nuestras autoridades que no han sabido promover una verdadera cultura del cuidado del agua; las mismas frases trilladas verano tras verano, terminan por hacer que la gente ya no les crea nada, como en el cuento aquel de “ahí viene el lobo”.

Encima, algunos gobernantes que cuando les preguntan si enfrentamos un problema serio con el abastecimiento lo niegan categóricamente diciendo que no hay de qué preocuparse, apostando a un milagro que rellene nuestras fuentes de abastecimiento y la mala noticia es que el milagro no ha llegado ni llegará en varios meses.

El asunto es grave.

Sí, tenemos agua en El Cuchillo que está poco más arriba del 50 por ciento de su capacidad, pero eso no significa que tengamos garantizado el abasto por largo tiempo; es necesario buscar soluciones y las que hasta el momento se han planteado no son un remedio en el corto plazo.

Perforar pozos en el área metropolitana terminará siendo un remedio temporal, porque a fuerza de extraerla del subsuelo podemos acabar con el recurso; concluir la nueva presa Libertad requiere de tiempo y pensar en reanudar el proyecto Monterrey VI es aún más lejano.

Hablar con la verdad y advertir a la población de que se acercan tiempos difíciles es bastante impopular, sobre todo para un gobierno recién llegado y al que le mortifica muchísimo su imagen, pero es mil veces mejor y sobre todo más responsable de cara a la magnitud del problema en ciernes.

Ya los especialistas lo han dicho, es el tiempo ideal para trabajar en nuestra presa “Rodrigo Gómez” y darle la oportunidad de prolongar su vida útil como repositorio de agua de consumo humano, pero ello requiere de poner máquinas y personal a trabajar a toda prisa para desazolvar el terreno seco que la sequía ha dejado a la vista.

Ni el Gobernador ni la Conagua, mucho menos el Director de Agua y Drenaje, han dicho “esta boca es mía”, porque una empresa de esta magnitud requiere de un montón de dinero.

Pero son momentos como este los que requieren de creatividad y talento, de buscar cómo sumar esfuerzos, de pedir una mano a las empresas, los constructores, a los municipios metropolitanos, a la sociedad civil, ONG’s y demás, tenemos que encontrar una fórmula para devolverle a La Boca su capacidad y que cuando lleguen las lluvias pueda volver a ser una de las fuentes del vital líquido para los regiomontanos.

A falta de nuestras autoridades, ¿quién levanta la mano?

ftijerin@rtvnews.com