Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Los hombres, tal como son, se inclinan por naturaleza a ir en pos
del dinero o del poder, y del poder porque vale tanto como el dinero”
Emerson

En política la batalla por la sucesión luego de una elección comienza al día siguiente de los comicios. Los hombres y los partidos no descansan y apenas cierran los conteos ya se están preparando para el siguiente proceso.

La lucha por alcanzar una nominación dentro de un instituto político es encarnizada y regularmente mucho más violenta que una elección constitucional, pero aún estas son infinitamente menores al grado de violencia y falta de escrúpulos que se vive al interior de un gobierno en el que sus integrantes buscan suceder a la cabeza.

Todo cuenta, todo tiene un significado, una mirada del hombre al mando, que acuda a sus eventos, que los mencione en público, son estrellitas que se van juntando y alimentan no sólo el ego, sino la percepción de los demás, para bien y para mal.

Lo normal es que este tipo de peleas se den arrancando la segunda mitad de un gobierno, cuando los Secretarios y directores comienzan a sacar la cabeza pretendiendo hacerse notar de entre todos para buscar la posibilidad de ser “el elegido”.

Es ahí cuando el hombre que está en la silla más grande tiene que poner orden, tirar de las riendas, ordenar a su orquesta y hacer que sigan tocando al mismo ritmo que les indica, porque de otra manera el asunto puede convertirse en una bola de nieve que crece y crece hasta el momento en que a pesar de que tenga el mando en la teoría, en la práctica haya sido relegado a un segundo plano y no le pregunten ni qué quiere de almorzar.

Extraño resulta el que apenas a cuatro meses de haber iniciado la actual administración estatal, la lucha fraticida haya iniciado y las patadas por debajo de la mesa entre similares, y algunos no tan similares, se den todos los días.

Tal vez sea por la falta de una política y estrategia de comunicación, concentrados en únicamente ver por la imagen del titular del Ejecutivo, lo que provoca que los Secretarios y subordinados se sientan en completa libertad de utilizar las columnas políticas de los medios para tirarse dardos envenenados con las más aviesas intenciones, buscando echar abajo a sus imaginarios contendientes de futuro.

Lo cierto es que si esto hacen apenas a cuatro meses de haber arrancado el gobierno, no me quiero imaginar lo que ocurrirá dentro de un año o dos, cuando la lucha empeore azuzada por el padre tiempo.

El Gobernador Samuel García tiene que ponerles un alto y quitarle presión a la olla si no quiere sufrir un dolor de cabeza. ¿Quiere saber quiénes son los insubordinados? Cuestión de leer todos los días para darse cuenta.

ftijerin@rtvnews.com