En las últimas semanas la compañía dirigida por Mark Zuckerberg se ha visto obligada a poner fin a sus ambiciones en el mundo de las criptomonedas y lo que es peor, ha reportado el primer trimestre de su historia en la que ha perdido usuarios.

Privacidad de usuarios

Pese a que desde que la UE se ha «puesto seria» con el tratamiento de datos personales, Facebook ha mejorado notablemente en la gestión de la privacidad de sus usuarios, en estos momentos sigue habiendo aspectos clave de la GDPR a los que la multinacional americana sigue diciendo «no gracias».

El más importante de los mismos es sin duda la obligatoriedad de tratar los datos de los ciudadanos europeos en servidores que se encuentren dentro de los límites de la UE, impidiendo que esos datos «viajen» después a centros de datos situados en Estados Unidos.

En este sentido, la compañía asegura que la capacidad de procesar los datos de sus usuarios entre países es crucial para su negocio, tanto desde el punto de vista operativo coso cobre todo, por su capacidad para promocionar anuncios.

Intentan negociar con la UE

En los últimos años la compañía ha intentado negociar con la UE un acuerdo para que de alguna forma, pueda seguir procesando la información de los ciudadanos comunitarios en Estados Unidos, pero ante unas negociaciones que parecen encalladas, la multinacional ha amenazado con abandonar el continente y dejar de ofrecer Facebook e Instagram en Europa.

En el comunicado, los responsables de Meta aseguran que «si no podemos transferir datos entre y en los países y regiones en los que operamos, o si se nos restringe el intercambio de datos entre nuestros productos y servicios, podría afectar a nuestra capacidad de proporcionar nuestros servicios, a la forma en que los proporcionamos o a nuestra capacidad de orientar los anuncios, por lo que si no llegamos a nuevos acuerdos en 2022, probablemente no podremos ofrecer varios de nuestros productos y servicios más significativos, incluidos Facebook e Instagram».

La plataforma de ‘social media’ insta a los reguladores a que adopten «un enfoque proporcionado y pragmático para minimizar los trastornos a las miles de empresas que, como Facebook, han estado utilizando mecanismos que transferir los datos de forma segura».

Pese a la amenaza de la multinacional, no es de esperar que finalmente Facebook vaya a desaparecer de las pantallas de los ciudadanos europeos. Sobre todo porque ni a Meta le interesa abandonar un negocio que le proporciona miles de millones de euros, ni a la UE le interesa que todas las compañías que actualmente invierten en Facebook o Instagram como parte de sus campañas de marketing, pierdan esta ventana de exposición para sus productos.