Por Obed Campos

Como dice la canción de la naca telenovela “Dos mujeres, un camino…”, en San Nicolás de los Garza, uno de los últimos bastiones panistas de la entidad, donde nada más los chicharrones de Zeferino Salgado truenan, dos mujeres de ese partido ya se la hallaron y hacen el pingüe negocio.

Hay que aclarar que en San Nico un tal Daniel Carrillo Martínez cobra como alcalde, pero el que decide qué hoja se mueve en el árbol de la plaza, es Zeferino…

Y pues me dicen que las dizque panistas que mueven la lana del erario con la diputada Lilia Olivares y la regidora de aquel municipio, su “amiguis” Linda Villarreal.

Cuentan que Villarreal hizo una pequeña fortuna produciendo artículos con la marca “SN”, obvia alusión a las iniciales de ese municipio, que desplazó a San Pedro como “La Joya de la Corona” panista.

Los artículos de marras son sudaderas y gorras y otras prendas supuestamente deportivas que son movidos y promovidos en las redes por diputada Olivares y comercializa en páginas como las de Facebook.

Hasta aquí no habría ningún lío de no ser porque esos artefactos son financiados con fondos de los llamados “de gestoría”, más oscuros que las cloacas de Juan Ignacio Ramón, porque los diputados nunca dan cuenta de qué le hacen a ese billetón.

Lo peor del caso es que ya se llamó a cuentas a las interfectas y nada más hacen como si las Virgen les hablara…

Por eso el título de este texto, que mejor habría de llamarse “Dos mujeres, un desvío…”

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