Por Obed Campos

En otro capítulo embarrado de soquete “fosfo-fosfo”, en el caso de Jaime Heliodoro “N”, uno se pregunta en qué universidad alcanzó el gobernador Samuel García Sepúlveda a graduarse de abogado, si como titular del ejecutivo de Nuevo León, ha roto un día sí y el otro también el sigilo en torno al caso.

La contradicción por obvia ignorancia del gobernador debería, al menos, causar un extrañamiento por parte de Dice samuel que no se va a meter… pero anuncia que van con todo, había de causar, al menos, un extrañamiento de la Fiscalía General de Justicia, encabezada por Gustavo Adolfo Guerrero.

Pero no. Tal parece que no es momento que el señor Fiscal demuestre la independencia a la que lo obliga la ley, por lo que Samuel, en su ignorancia (tal parece que los títulos los recibió por correspondencia) sale conque: “Voy a informar lo que pueda… lo que la ley me permite”.

Y no Samuel, la ley no te permite meterte.

¿Acaso Samuel no sabes que no sabes? O, como dice mi hermano Ricardo Tresgonzález ¿se trata de un ardid tuyo para que a la hora de la hora, por tus faltas al sigilo la averiguación se caiga..?

Y por muy de relumbrón que se vea el caso, con “indicios sobre recursos de procedencia ilícita” y el hallazgo de 2 millones de pesos en efectivo y dos armas en los ranchos de Jaime que Samuel califica como “la punta del iceberg”, la gente en este país que sabe de dineros, entiende que esa cantidad la cargan los potentados en el cenicero de la Suburban, así que, no es para tanto…

Y en cuanto a las armas, no se vayan al baño, estaban en una propiedad campirana, así que no le peguen al amarillista.

“Espero que muy pronto Nuevo León tenga la justicia que merecía y que quede un precedente que Nuevo León es incorruptible y que quien la hizo la va a pagar y muy duro” dijo Samuel quien estimó que “está es la punta del iceberg del gobierno del Bronco… (y aun) faltan las que yo he señalado como gobierno”.

FANTASÍAS ANIMADAS DE AGUA Y DRENAJE
Cascajo, es lo único que queda del torrente del Río Ramos. El caudal se secó hace ya rato y es tanta la emergencia, que la inefable alcaldesa de Allende, Nuevo León, Patricia Salazar, en algún momento que se distrajo de sus negocios personales ordenó el cierre del lecho a los siempre irresponsables visitantes que dejan tras de sí toneladas de basura.

Sin embargo, con los lentes “fosfo-fosfo” que se ponen todos los funcionarios del gobierno del estado, Juan Ignacio Barragán, titular de Agua y Drenaje, tuvo la ocurrencia de que, ante la calamitosa falta de agua en Monterrey y su metrópoli, sea la Región Citrícola, que también se muere de sed, la que pague los platos rotos y se sacrifique, cediendo los poquitos chorros de agua que queden.

Viven en un mundo de fantasía.

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