Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Redundancia: si el lujo no se exhibe, no es lujo. Llegó a Palacio Nacional con su cartita a Santa Clos, el presidente lo bateó; el gobernador regresó con las manos (casi) vacías. ¿Qué tan mal le fue a Samuel Alejandro García Sepúlveda como para que esconda los “lujos” que obtuvo? Falso en el optimismo, Samuel Alejandro oculta el pesimismo.

Como en la canción de Jaime López: “Fuiste al doctor por una receta y te recetó una moraleja”. Cándido brazo apretaba carpeta a Santa; bateo de infortunio lo regresó a la realidad: mientras el sector industrial y agrícola de Nuevo León predominen sobre los ciudadanos en el tema del agua, poco se puede invertir.

Sobresaliente alumno de la fraseología de El Norte (la palabra “Santa” es recurrente en el medio de comunicación), el gobernador como niño feliz dijo antes de entrar a Palacio Nacional: “Ahora sí que venimos con toda la carta a Santa Clos, nos hemos portado muy bien y merecemos una justa retribución”.

“Hay muchos proyectos, el primero de ellos es la Presa Libertad, tenemos que terminarla, para que cuando haya agua de lluvia pueda captar. Tenemos proyectos muy novedosos, de primer mundo, como es el tratamiento terciario, que es el reciclaje de toda el agua que hoy tiene la segunda ciudad más poblada que es Monterrey. Y también hay proyectos muy grandotes, a muy largo plazo, como es El Cuchillo, el tema del Pánuco, la presa Vicente Guerrero y hoy venimos con el presidente a platicar todos”.

El proyecto insignia, el de revivir Monterrey VI, el del agua del Pánuco, fue bateado por el presidente. Los otros proyectos, también. Al romper la carta a Santa en su cara, el presidente apoyó en lo que ya está en marcha: Presa Libertad, pozos someros y profundos.

En el tema del agua pareciera que hasta el presidente reivindica la consigna: “No es sequía, es saqueo”. Por lo anterior su frase: “antes que nada la gente tenga agua, lo primero es el derecho al agua, es un derecho humano. No dejar en segundo, en tercer lugar a la gente, poner por delante el abasto del agua a los domicilios, el agua de consumo doméstico”.

Inauguradas en el vacío, no vimos el “apoyo” a la Carretera Interserrana o a la Carretera La Gloria-Colombia; o al tren a Texas o la fregonsísima aduana o el apoyo a las líneas del Metro. Bateo puro al puro estilo obradorista. ¿Le fue “de lujo” a Samuel Alejandro? Ofrecer agilizar los trámites para el tren ligero, ¿es un lujo? Le aclaro: la tramitología nunca es un lujo.

“Nos fue de lujo, estamos muy contentos”, trata de engañar Samuel Alejandro, ese niño al que le rompieron en su rostro su cartita a Santa.