Por Francisco Tijerina Elguezabal

“La naturaleza benigna provee de manera que en cualquier parte halles algo que aprender.” // Leonardo Da Vinci

Pareciera increíble que después de tantos y tantos años de haberse implementado el Horario de Verano como se hace en muchos países del mundo, en el nuestro todavía haya quienes insistan en discutir y buscarle pretextos para intentar derribarlo.

Hace un par de días leí una declaración de la doctora Guadalupe Terán Pérez, presidenta de la Sociedad Mexicana para la Investigación y Medicina del Sueño, que dice que por cada hora que se modifica el horario, los humanos tardamos 12 horas para adaptarnos al cambio.

¿Será bueno, será malo… será cierto?

En lo personal me parece un asunto de simple lógica. Nuestros ancestros en los pueblos no tenían reloj y mucho menos despertador; abrían el ojo con el cantar del gallo al clarear el alba y concluían su jornada poco antes de ponerse el sol y eso en un horario estático no sucede por la posición de la Tierra con respecto al Sol durante las distintas estaciones del año.

Por eso es natural ajustarnos una hora durante la primavera y verano para aprovechar la luz del sol que aparece más temprano y regresar en otoño-invierno cuando lo hace más tarde, igual que lo hacían nuestros ancestros sin estar atados a los usos y husos horarios.

Lo demás son ganas de discutir y de continuar con el que se ha convertido el deporte nacional: dar la contra.

En el mismo sentido, sí, debemos cuidar el agua, pero sobre todo deberían nuestras autoridades ir tomando previsiones y prepararnos para cuando lleguen las lluvias, porque como ocurre cada año, los van a tomar desprevenidos y se a armar un desgarriate en esta metrópoli.

¡Y todo por el afán de ir en contra de la naturaleza!

ftijerin@rtvnews.com