Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

“¿Dónde hallaste vos ser bueno el nombrar la soga en casa del ahorcado?”. Al presidente Andrés Manuel López Obrador le disgusta mostrar la soga en la casa del ahorcado y por eso lo cortés no quita lo evidente. Los feminicidios, la inseguridad, la contaminación, la movilidad, el conflicto del agua, estos temas no fueron centrales en el discurso mañanero del presidente Andrés Manuel López Obrador en Nuevo León, quien prefirió dedicarle más tiempo a los acontecimientos en Michoacán y a su pedagogía para ilustrar las magnificencias de los presidentes Juárez y Madero, atendiendo a la no violencia.

La lectura fácil es afirmar que AMLO le dio un espaldarazo al gobernador de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda. La lectura difícil, la de entrelíneas, es que lo vino a vapulear… con cortesía. A todos los gobernadores que visita, Andrés Manuel les dice que van bien, aunque vayan mal o pésimo. Es parte de su cortesía y, sin embargo, eso no descarta lo evidente. En el sarcasmo puede estar el detalle para los votantes de Samuel Alejandro. Sin decirlo, lo dijo: “Ustedes lo pusieron, ustedes quítenlo”.

Reproduzco algunas partes de la mañanera. Sobre quitar a Samuel García de gobernador, revocación de mandato:

“Bueno, primero, hablando nada más de lo legal tendría que hacerse una reforma constitucional en el caso de Nuevo León y no hay en ningún estado establecido en la Constitución el proceso de revocación de mandato”.

“INTERLOCUTOR: ¿Estaría a favor de que se pudiera reformar esto en los estados?

“PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: Sí, hacia adelante, ojalá en todos los estados, porque es muy importante la democracia participativa, que no olvidemos que el pueblo pone y el pueblo quita, que el pueblo es el soberano. Pero esa es la parte legal”.

En la casa del ahorcado, la soga cuelga en la votación por Samuel Alejandro. ¿Quién lo puso? No lo puso AMLO, lo puso el ciudadano de Nuevo León.

Bronco, venganza política

Entre líneas, López Obrador vapulea con cortesía a Samuel Alejandro en el caso del Bronco:

“En lo personal yo considero que debe de haber un trato, no es de privilegio o excepcional, tiene que tomarse en cuenta la cuestión de salud, la cuestión humanitaria. Y hacer a un lado la sospecha de que sea una venganza política. Decía el presidente Juárez: ‘No es mi fuerte la venganza’. Entonces, siendo un asunto que tienen que resolver… Yo soy humanista, por eso hablo de proteger la vida de todos (…) Y yo le mando un abrazo al gobernador que está detenido, independientemente de su asunto y su proceso legal, le mando un abrazo y un saludo”.

Lo cortés no quita lo evidente. Los votantes de Nuevo León eligieron mayoritariamente a Samuel Alejandro, entonces que impulsen la ley para quitarlo. A Andrés Manuel le parece una venganza política el encarcelamiento del Bronco. Samuel Alejandro tendrá que soltarlo. Entre líneas te veas. Como en “El Quijote”, no mentar la soga en la casa del ahorcado, así López Obrador. Y al no decir, se dice todo. Revocar, desencarcelar.