Por Félix Cortés Camarillo

Para el ejercicio de la lealtad, que es uno de los componentes del amor en todas sus formas, se requiere de otros dos ingredientes indispensables de aquel, el respeto y la admiración. Nadie puede amar a persona alguna que no respete y admire por cualquiera de sus facetas. Pueden ser los ojos, la inteligencia o el donaire, qué se yo. A veces es el porte, la paciencia o ese no-sé-qué que qué sé yo.

Todos nos hemos enamorado de la imagen de aquella a la que comenzamos por respetar y le fuimos agregando rasgos que eran dignos de admirar; en consecuencia, de serle fiel. En el extremo de esta línea de acercamientos y coincidencias se encuentra el mimetismo involuntario. Todos hemos visto como nuestros padres y abuelos, luego de tanta cercanía y años de convivencia, acaban por tener semblantes muy similares.

Pero vamos entendiéndonos: No me refiero solamente a la relación erótico sentimental o aquella de hombre-mujer. El amor tiene muchas formas de manifestarse, ya se sabe. Hay amor entre hermanos, aunque no los escogemos, como no escogimos a nuestros padres. Con frecuencia los hermanos que hemos seleccionado son más cercanos que los otros. Hay amores de cofrades, colegas, vecinos, encuentros ocasionales. Y eso se da incluso en la política, en donde se presenta con mayor frecuencia el mimetismo, en este caso voluntario y pertinaz. Como la manifestación máxima de la lealtad, los políticos amorosos centran su empeño en parecerse tanto al objeto de su admiración llegando a veces al paroxismo.

Todo esto me vino a la cabeza -en realidad siempre ha estado ahí- al observar a dos gobernantes enamorados a ese extremo. Casualmente del mismo personaje.

Samuel García, imberbe, inexperto y petulante gobernador de Nuevo León, aprovechó el galimatías que entre todas las autoridades del estado han armado en torno a los feminicidios de dos jóvenes en el área capitalina, y ha lanzado una ofensiva violenta al través de un video en redes sociales, porque no conoce otros medios, en contra del procurador general de justicia de Nuevo León, Gustavo Adolfo Guerrero Gutiérrez. Para documentar la incapacidad presunta de Guerrero, el gobernador adelantó que no le vinieran con recursos leguleyos. El procurador, quien no fue designado precisamente por Samuel, le pidió a cambio que no politizara los casos judiciales y que no sacara raja política de las víctimas de estos crímenes que han molestado al Estado.

Ahora, Doña Claudia Scheinbaum, gobernadora de la capital de la República, pertenece a la misma ralea que Samuelito. A propósito del desplome de un tramo de la línea 12 del metro capitalino que cumplió un año el 3 de mayo, doña Claudia primero quiso ocultar y ahora rechaza, condena y denuncia el dictamen pericial sobre las causas de ese incidente, de una firma que se llama Det Norske Veritas, firma que hace un año la señora había elogiado como la número uno en el mundo en este tipo de peritajes.  

¿Por qué el cambio?  Simplemente porque las primeras dos partes del peritaje apuntan que el tren se desplomó por fallas en el diseño y la construcción de la línea. La tercera parte y final indica que fue además la falta de mantenimiento. La señora Scheinbaum fue responsable durante un buen rato de ese mantenimiento.

¿Encuentran las similitudes?

Recientemente, en su pugna con la Suprema Corte de Justicia de la Nación el presidente López se aventó la frase para la posteridad: “no me vengan con el cuento de que la ley es la ley”. Mucho antes, desde siempre, la definición de democracia para Andrés Manuel es muy simple: si gano yo, el proceso fue limpio y democrático; si pierdo es fraudulento y ratero, diga lo que dijere la ley. Mismo criterio de los gobernadores García y Scheinbaum.

Amor, cuidado con la vida: las torres que en el cielo se creyeron….

 PILÓN PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): Para hablar en términos que entiende el presidente López, ayer en la mañanera se reventó un jonrón. Dijo, ni más ni menos, que el ejército debe proteger a los miembros del crimen organizado, porque ellos son también seres humanos.

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